“»Como no tienen un proyecto de nación que beneficie al pueblo, su única bandera es el
ataque, la diatriba y la mentira». «
Manuel López Obrador Ex presidente de México

Una de las características constantes en los continuos debates sobre la situación colonial en nuestra Matria, es la justificación de esta relación colonial mediante narrativas que al ser contrastadas con los hechos históricos, estas narrativas se desmoronan porque están erigidas en falsedades y medias verdades.
Estas narrativas, son variadas y son diversas, por ejemplo, la idea de que la pobreza en Puerto Rico es resultado de la vagancia del pueblo, la gente es vaga. Otro discurso utilizado
es la idea de que los boricuas somos dependientes de los EUA. Claro, si se analiza estas dos premisas a la luz de los hechos históricos, se demuestra fácilmente que los trabajadores y
trabajadoras boricuas, son de los más productivos del mundo y que muchas y muchos tienen
al menos dos empleos para poder cubrir los costos de vida en esta nación invadida e
ilegalmente ocupada desde 1898; y que históricamente, el Producto Interno Bruto de
Puerto Rico es aproximadamente un 50% a 70% mayor que su Producto Nacional Bruto. En
términos de dólares, esto significa que cada año se «evaporan» de la economía de Puerto
Rico entre $35,000 y $45,000 millones en forma de repatriación de ganancias de
corporaciones foráneas (principalmente farmacéuticas y de tecnología de EE. UU.). Si
comparas esos ~$40,000 millones anuales de extracción constante con los fondos
federales «normales» (excluyendo los picos de desastre), queda claro que Puerto Rico
exporta mucho más capital del que recibe en asistencia para el bienestar social.
Así que la pregunta sería, ¿QUIÉN DEPENDE DE QUIÉN?
Todo esto se plantea porque los colonialistas del PPD, los que dicen que refundan su partido
y son la alternativa real para administrar la colonia recurren nuevamente a sus ya viejos
estilos de avanzar discursos que son medias verdades y mentiras. Esto se evidenció recientemente durante una actividad conmemorativa de los 80 años del nombramiento del primer gobernador puertorriqueño y los 74 años de la Constitución del Estado Libre Asociado (ELA). En dicho evento, el profesor e investigador de Dartmouth College, David A. Rezvani, sostuvo que “Puerto Rico no es una colonia, sino un ejemplo de «independencia parcial». Según su planteamiento, esta condición —supuestamente respaldada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1952— “permite a la isla obtener las ventajas de un imperio sin asumir sus costos, apoyándose en una supuesta
convención no escrita, en la autonomía fiscal y en el consentimiento local a la Ley PROMESA.”
Nada más lejos de la verdad, cuando se contrasta esta afirmación, con los hechos
históricos claramente se demuestra con pelos y señales que los procesos de análisis e
investigación de del profesor, carecieron de rigurosidad, de parámetros de investigación
adecuados y por ende de un entendimiento correcto de las consecuencias del violento
régimen colonial impuesto a Puerto Rico y de su inherente modelo económico extractivista
de enclave, en lo social, económico y político. He aquí algunos hechos para poder sostener
nuestro planteamiento:
El reconocimiento del Estado Libre Asociado por la ONU
El ELA fue un subterfugio utilizado por los EUA para esconder la colonia. El crear el
espejismo del “gobierno propio”, fue parte de la táctica imperial para oprimir, atacar,
violentar al pueblo boricua en general y los luchadores de la independencia en específico. El
ELA, se impuso en medio de la represión a ultranza del régimen colonial en Puerto Rico, en
medio de la ley de la mordaza. La mal llamada constitución, fue enmendada y cambiada a
gusto y gana por el Congreso de los EUA, y su aprobación fue impuesta a Puerto Rico,
porque le dijeron “aprueban lo que nosotros aprobamos o no hay nada». El investigador no
investigó sobre de la decisión del Tribunal Supremo de los EUA en el caso Sánchez Valle
(2016) en el cual la Oficina del Procurador General de EE. UU. argumentó exitosamente
que el poder del Estado Libre Asociado (ELA) para procesar delitos no surge de una
soberanía independiente, sino de una delegación del Congreso de EE UU. Este argumento
legal expuso que el poder del gobierno puertorriqueño proviene en última instancia de la
Cláusula Territorial de la Constitución estadounidense. Al sostener esta postura ante el
Tribunal, se hizo evidente la disparidad con la narrativa que el gobierno estadounidense
presentó ante la ONU en 1953 para justificar la eliminación de Puerto Rico de la lista de
territorios no autónomos (Resolución 748), donde se había alegado que la Isla adquirió un
gobierno propio con soberanía pactada y no territorial. Parece que el investigador tampoco
averiguo las afirmaciones del del Comité de Asuntos Insulares y del Interior de la Cámara a
los puertorriqueños en marzo 3 del 1952 ”es fundamental entender que la ley S 3336 (la que
permite a los boricuas escribir y aprobar una constitución), claramente que esta ley no
cambia la relación política, económica y social de Puerto Rico con los EEUU.” Si Puerto Rico,
era una colonia antes de la aprobación de la ley que aprobaba el gobierno propio y esa ley no
cambio nada fundamental del estatus de la isla, entonces Puerto Rico seguía siendo una
colonia en julio de 1952.”
B. Sobre los beneficios del Imperio sin asumir costos
Parece ser que el profesor invitado no se tomó tiempo alguno en analizar la inmensa cantera
de hechos que contradicen la afirmación de los beneficios sin costos de la colonia. La
imposición de la colonia sobre nuestra nación ha tenido profundos impactos sociales,
económico y ambientales a lo largo de los 128 años de guerra y ocupación ilegal de los
estadounidenses. He aquí unos ejemplos:
Políticas de esterilización forzada: Entre las décadas de 1930 y 1970,
aproximadamente el 35% de las mujeres puertorriqueñas en edad reproductiva fueron
esterilizadas sin su consentimiento. Impulsada por teorías eugenésicas y de control
poblacional apoyadas por agencias gubernamentales, esta práctica representó una de las
tasas de esterilización más altas a nivel global. Esta acción fue erigida sobre la ideología
de que la pobreza en Puerto Rico era resultado de la “sobre población” y no de las
políticas económicas extractivistas de los EUA.
Experimentación militar y ambiental: El archipiélago fue utilizado como centro de
pruebas para armamento y químicos por el Departamento de Defensa de EE. UU. Entre
1963 y 1967, el Proyecto El Verde expuso zonas boscosas a radiación gamma (Cesio-137)
para medir el impacto de una guerra nuclear, afectando directamente el hábitat de especies nativas como la cotorra puertorriqueña. De igual forma, se realizaron pruebas con defoliantes químicos (Agente Naranja) en El Yunque y Toro Negro antes de su uso en la Guerra de Vietnam, sin notificación previa a las comunidades locales. Esto causó serios problemas de contaminación de aire, suelo, aguas y la degradación de los recursos naturales-ecológicos de Puerto Rico.
Los cuentos de sirena de progreso y el declive del proyecto petroquímico: Montando en decisiones tomadas por el congreso de la nación invasora en la década de 1960 se promovió un supuesto polo petroquímico en el sur de la isla (Peñuelas y Guayanilla). El espejismo del “desarrollo”, no duró mucho, luego de establecer este polo cayó en bancarrota con la crisis del petróleo de los 70’s y los cambios de intereses económico geopolíticos de los EUA y terminó el congreso, eliminando las supuestas
ventajas otorgadas para el establecimiento de estas industrias en la colonia. El “legado”
fue que estas industrias consumieron millones de galones de agua dulce de los acuíferos
del sur, contaminaron el aire y generan residuos pesados que convirtieron la región en
una zona con múltiples sitios clasificados como Súper fondo(áreas de alta prioridad de
limpieza por contaminación extrema) y serios impactos de salud en los ecosistemas
costeros y en las comunidades aledañas. La siguiente versión de estos cuentos de sirena
fueron las 936, especialmente las farmacéuticas, que se apropiaron y saquearon los
recursos de agua de la zona del Karso del del Norte y han dejado una estela de super
fondo también,
El despojo de la tierra y la destrucción de la agricultura en Puerto Rico: A partir
de 1898, la devaluación forzada del peso puertorriqueño frente al dólar redujo la riqueza
local en un 40%. Posteriormente, la Ley Hollander de 1901 impuso contribuciones sobre la
propiedad inmueble pagaderas estrictamente en dólares, reemplazando el sistema español
que tasaba la producción. La restricción del crédito local propició la quiebra de
agricultores y la consolidación de un monopolio azucarero controlado por grandes
corporaciones estadounidenses (las llamadas «Big Four»), transformando a Puerto Rico en
una economía de enclave dependiente de la importación de alimentos.
Estos son solo un puñado de hechos históricos, que el profesor obvio en su investigación y
que contradicen inequívocamente las afirmaciones de los beneficios sin costos del imperio
que según él hacen a Puerto Rico un ejemplo paradigmático de una “independencia parcial”.
Pero tenemos que añadir que el costo del colonialismo en nuestra nación sí se está
intentando aquilatar y entender. Por ejmplo en su estudio The Socioeconomic Cost of
Colonialism in Puerto Rico: 1898 to the Present, el economista José Israel Alameda Lozada,
“calculó el costo total acumulado del colonialismo estadounidense en la isla (entre 1900 y
2017) en más de $6.1 billones de dólares ($6.1 trillion en inglés). Esta cifra supera por más
de 80 veces el monto de la deuda pública de la isla que llevó al establecimiento de la Junta
de Supervisión Fiscal.”
Los colonialistas del PPD buscan una manera de poder justificar su defensa de la colonia. La
diseminación de este concepto de “independencia parcial” es su último burdo intento de
tratar de tapar el cielo con la mano. Las premisas utilizadas por el profesor de Dartmouth
para definir y justificar la “independencia parcial de Puerto Rico”, se estrellan ante la
muralla de hechos históricos constatados que demuestran que lo que ocurre y ha ocurrido
en Puerto Rico responde a un modelo colonial clásico de control territorial, cuyos costos
humanos, materiales, ambientales-ecológicos y financieros siguen vigentes. Pero no nos
sorprende las acciones del PPD porque “Como no tienen un proyecto de nación que
beneficie al pueblo, su única bandera es el ataque, la diatriba y la mentira»”
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Bueno, les regalaron un discurso a los aspirantes a la integración a esa federación los de Estados Unidos. O sea, pueden reclamar la estadidad parcial. Si se suman el resultado es lo mismo. Inercia colonial, lo que Carlos Romero llamó el «medio preñao». Por eso la independencia no admite tonalidades ni medias tintas y se reclama completa. Y, como señalara el Lcdo. Juan Santiago Nieves, la resolución 748 de la ONU aprobada en el 1953, reconoce que las partes pueden unilateralmente modificar esa relación y la única modificación posible, en consonancia con el derecho internacional, es la completa independencia. Para reclamar nuestra independencia no hay que consultar a la otra parte en lo absoluto. Basta con notificarle nuestra firme voluntad, irrevocable e irresistible, de ser una nación independiente.
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