Por Carlos Rafael Alicea Negrón
«Unámonos. Amémonos. Formemos todos un pueblo de verdaderos masones, y entonces
podremos elevar un templo sobre bases tan sólidas que todas las fuerzas de la raza (anglo)sajona y
la española reunidas no podrán sacudirlo; templo que dedicaremos a la independencia, y en cuyo
frontispicio grabaremos la inscripción imperecedera como la Patria…Las Antillas para los
Antillanos.»
Ramón Emeterio Betances

Lares, el 23 de septiembre de 1868, la proclamación de la República de Puerto Rico, el acontecimiento histórico conocido como el Grito de Lares. Acción que el Maestro, Pedro Albizu Campos, llamó el “Altar de la Patria”. Es fundamental que a 158 años de esa gesta sublime, que expresa sin ambages, la esencia inalienable de nuestra existencia como pueblo, es fundamental que reflexionemos desde una visión crítica los caminos para concretar y restaurar dicha proclamación irrevocable en nuestra historia.
Esa proclamación, del derecho natural de un pueblo; una que es inalienable e irrenunciable,
debe ser la inspiración que guíe el luchar constante de todas y todos aquellos que ya
sabemos que la única manera de acabar con la invasión, la ocupación ilegal estadounidense,
es restaurar e implementar el ejercicio pleno de la soberanía política que usurpa el imperio
gringo contra el pueblo boricua.
Para poder culminar y restaurar esa concreción soberana es necesario derrocar el
régimen colonial impuesto por la nación estadounidense a raíz de la invasión y ocupación
ilegal que comenzó en 1898.
Y no hay manera que podamos derrocar la colonia sin crear acciones, constantes y
continuas, enfocadas en la no cooperación con ninguna de las instituciones representan al
imperio gringo en Puerto Rico. Desde el Buró Federal de Investigaciones hasta la Agencia
de Protección ambiental, las facciones de las fuerzas armadas mercenarias y criminales de
guerra que diseminan tanta muerte y violencia globalmente; así como las instituciones
judiciales, bancarias-financieras, que se roban miles de miles de millones de dólares, la
riqueza que los trabajadores generan. La diversidad de tácticas es aceptable siempre y cuando avancen la Independencia Nacional. La estrategia, la meta clara es la Independencia Nacional.
Lares, la proclamación y la instauración de la República de Puerto Rico, a raíz de esa gesta
es irrevocable a pesar de la posterior derrota militar, somos desde ese acto de valentía y lucha una nación, a la que dos imperios, dos regímenes, le han usurpado el ejercicio pleno de la soberanía política, económica, social que solo es posible y plena desde la Independencia Nacional.
Lares, es entonces, sólo la reafirmación del compromiso que todo boricua, todo luchador y luchadora tiene que reasumir, tiene que levantar como bandera de reivindicación de las generaciones de heroínas y héroes nacionales que levantaron la bandera de la liberación de nuestro pueblo, que ofrendaron “Vida y hacienda” por la Libertad de Nuestra Nación.
La lucha por la independencia nacional de Boriquén, está arraigada en ese legado pero está
y debe estar erigida en los pilares de la construcción de una nación justa y digna para todas los boricuas, donde cada uno de los nacionales puedan alcanzar su desarrollo pleno como seres humanos, sus potencialidades culturales, sociales, políticas, económicas para de esa manera aportar sus energías creadoras al sostenimiento de una nación en solidaridad.
Sí, conmemoremos Lares, pero actuando militantemente, valientemente avanzando la Independencia como la acción fundamental. Y que esta acción de liberación sea hermanada con la aspiración sublime de sumarnos y construir la integración con Nuestro Caribe y con Nuestra América.
¡Viva Lares y la República Nacional Boricua Proclamada!
¡Independencia Ya!
¡Descolonización es Independencia!
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