
Nuestro Movimiento de Liberación Nacional tiene que estar presto a integrarse en todas las luchas que nuestra gente enfrenta, que nuestra nación requiere para contener las consecuencias del régimen colonial, que son consecuencias de la explotación económica y ecológica-ambiental. que es inherente Nos requiere que desde una mirada integral y radical (ir a la raíz), señalemos, denunciemos y avancemos una visión de transformación y de lucha que sirva de guía para avanzar soluciones que sean favorables a nuestra gente. Uno de los asuntos que hoy se debate intensamente es la crisis del agua. Nuestro organización publicó hace unos 5 años atrás un artículo, Reflexión sobre la sequía y el agua en Puerto Rico, donde esbozamos un análisis sobre la situación del agua en la nación.
En estos días nuevamente se debate intensamente una discusión sobre la situación del agua
en Puerto Rico, con las continuas fallas en el suplido de agua potable en infinidad de comunidades adjudicado sumariamente en su totalidad a la mediocridad e ineficiente el problema fundamental es la “guerra civil” dentro de la actual administración colonial, que implementa el partido anexionista y hasta se vocifera que ha llegado a su punto máximo de crisis, la situación del agua, a que “la gente que sabe cómo manejar a la A.A.A. la sacaron por ser del bando que no es el de la administradora colonial.”
Esta narrativa es irse por las ramas. Las dimensiones de la situación del agua en nuestra tierra es mucho más compleja que las superficialidades discutidas en estos días por todo el mundo.
Primero que nada, no se puede hablar de la situación actual de crisis del agua ya que uno de los
objetivos fundamentales del imperio es el control, saqueo y explotación del mismo por parte
de la nación invasora. La riqueza de los recursos de agua no eran desapercibidos por los gringos, y así dos reportes uno de Robert Hill y otro de Herbert Wilson, atestiguaban la riqueza hídrica del archipiélago borincano. De la misma forma, el modelo económico extractivista incluye la explotación de los recursos naturales de la nación y por ende el agua.
Hay larga historia de cómo los estadounidenses y sus instituciones son perpetradores de crímenes ambientales contaminando y explotando el recurso agua, como por ejemplo: las farmacéuticas, claves de la economía de enclave monopolizando los recursos de agua subterránea y creando derrames de químicos tóxicos que van a parar a los valiosos recursos de agua subterránea en nuestra nación, en específico en la región Kárstica. Como también las instituciones militares de guerra, monopolizando extensas regiones cabezas de agua en la nación y sacando agua y controlando recursos de agua que le niegan a las comunidades, incluyendo a Vieques. El Cuerpo de Ingenieros de los EUA, otro brazo del ejército invasor, es el mayor perpetrador de la destrucción de los ecosistemas ribereños, estuarinos
y de terrenos anegados en Puerto Rico, por su obtusa visión de canalización de nuestros ríos y construcción de represas.
Otra dimensión ausente del debate es que muchas y muchos plantean que el acceso al agua es un derecho humano. Estamos completamente de acuerdo y reafirmamos que toda decisión, acción con respecto al uso y manejo del agua tiene que estar supeditado a este principio fundamental. Ahora lo que se esconde es que, el poder político para poder defender e implementar esa visión, se le niega al negarse la soberanía política a nuestro pueblo porque somos colonia. Esta visión del agua como derecho humano está ausente de la visión del imperio, del país que nos invadió.
Así que esa narrativa se convierte en verborrea si a la misma vez no planteamos la imperiosa necesidad de acabar con el colonialismo en nuestra nación, con el control extranjero de nuestro pueblo, para así poder implementar las visiones que concreten la defensa y protección cabal de los recursos naturales en general y del recurso agua en específico. Esta parte del debate se esconde y debilita las
posibilidades de contrarrestar las narrativas colonialistas que dominan la discusión de la
situación del agua de manera liberadora.
Si bien es cierto que es necesario, a corto plazo el lidiar con el abandono adrede de la
infraestructura del agua en Puerto Rico, es necesario también que ese proceso de
restauración y de reparación esté guiado por una visión a largo plazo del agua, que en el
caso de nuestra actual situación colonial, inexorablemente requiere la Independencia
Nacional. Esto no quiere decir que se presenten y listen acciones concretas para el recurso
agua en nuestra nación como parte de esa visión, y por ello ofrendamos que una agenda
inmediata del agua debe incluir al menos los siguientes elementos:
a) reforestación masiva de todas las cuencas hidrográficas de nuestra nación en general y
específicamente aquellas cuencas hidrográficas que alimentan los embalses de agua
utilizados para suplir agua;
b) la implementación de un programa nacional de agricultura agro-ecológica que nos permita
el caminar y avanzar hacia la soberanía alimentaria y que es la única práctica agrícola que
permite la protección efectiva del recurso agua;
c) la implementación de un programa nacional de restauración y forestación de terrenos
anegados a lo largo y ancho de la nación;
d) la implementación de un programa nacional de paralización de construcción de casas
unifamiliares y de urbanizaciones. Hay que poblar los cascos urbanos y hay que crear y
detener la construcción excesiva, no más centros comerciales; hay que visualizar
comunidades verticales, y la creación de comunidades que detengan el derrame de cemento,
la destrucción de bosques y vegetación en nuestra nación;
e) implementar un programa nacional de huertos urbanos y rurales que siguiendo prácticas
agro-ecológicas, sustituirán patios de grama por huertos y reforestaciones en cada uno de
los hogares de la ruralía, especialmente de las región montañosa;
f) un programa nacional de protección de los recursos de agua subterráneos, fomentando la
creación de zonas de recargue para los mismos.
g) dragar los embalses;
h) no a la canalización de más ríos como manera de control de inundaciones ya que afecta la
recarga de acuíferos y los estuarios y fomenta la construcción sin planificación urbana;
i) hay que instaurar sistemas de recogido de agua en la lluvia en las casas y hay que
implementar el sistema de agua en los hogares, creando una cultura de conservación de agua
j) implementación de un programa nacional que sustituya y diseñe todas los sistemas de
agua en la casa de manera que tengan sistemas de conservación de agua;
k) restauración de toda la infraestructura de agua en la nación, incluyendo la creación y
fortalecimiento de sistemas de aguas regionales-locales; entre otras acciones que hay que
plantearse.
En nuestra nación hay recursos hídricos suficientes que si son bien manejados y utilizados,
no deberíamos tener mayores problemas de agua. El término sequía esconde detrás de una
causa natural falsa, las décadas de supeditar al capitalismo colonial, en beneficio de
intereses ajenos a los de los puertorriqueños y puertorriqueñas, el saqueo y destrucción del
agua. La sequía en Puerto Rico no es un reto de falta de agua. Este es el resultado de una economía depredadora y explotadora colonial capitalista.
Podemos defender los recursos naturales en general y el recurso agua en específico, desde
defender y exigir la soberanía sobre nuestro recursos naturales que solo es posible desde
la independencia. Es la que provee la posibilidad de implementar una visión de donde el
acceso y su conservación y sostenimiento se den desde la perspectiva de que es un derecho
humano donde no es aceptable que se modifique.
Descubre más desde Movimiento Ñin Negrón
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.