Por Pedro Albizu Campos
Natalicio 12 de septiembre
Proclama sobre aniversario de la Revolución de Lares: 16 de septiembre de 1930

La proclama comienza con una declaración absoluta. La Revolución no ha fracasado. Presente perfecto. Tiempo verbal que indica algo que comenzó en el pasado y continúa hasta el presente. El Partido Nacionalista rechaza la narrativa de derrota. Para ellos, el Grito de Lares de 1868 no fue un intento fallido. Fue una declaración exitosa de independencia que el imperio sofocó militarmente pero que nunca anuló políticamente.
La diferencia es crucial. Un fracaso implica que la causa terminó. Una declaración sofocada implica que la causa sigue vigente.
La proclama establece algo que desafía toda la lógica colonial:
«Desde ella empieza la cronología de la República Independiente, no importa el tiempo que tarde en librar su soberanía de extrañas intervenciones.»
La República de Puerto Rico existe desde 1868. El tiempo que tome liberarla de la ocupación extranjera es irrelevante. La soberanía no se pierde por el paso del tiempo. Se pierde solo si el pueblo la abandona.
Ahí está el golpe estratégico del argumento. La narrativa oficial dice que Puerto Rico debe decidir su estatus. La proclama dice que el estatus fue decidido en 1868. Lo único pendiente es organizar el gobierno de esa República ya existente.
La proclama presenta un argumento demoledor:
«Si los vínculos de sangre, de religión, de cultura, y la comunidad de intereses no fueron obstáculos para la Independencia de la Madre Patria España, cuando no existe lazo alguno que nos ligue al poder imperial de Estados Unidos…»
La lógica es simple. Con España compartíamos idioma, religión, cultura, historia. Y aun así, los independentistas puertorriqueños del siglo XIX lucharon por separarse de ella. Si era legítimo independizarse de España, con quien teníamos todo en común, ¿cómo va a ser ilegítimo independizarse de Estados Unidos, con quien no compartimos nada?
El argumento expone la hipocresía del colonialismo estadounidense. Valida la independencia de las colonias españolas en América Latina pero le niega ese mismo derecho a Puerto Rico.
La proclama apela directamente a los gobiernos municipales:
«Excitamos a los demás gobiernos municipales del país, que son representación legítima de la soberanía popular, a que se adhieran a la patriótica y justiciera Resolución del gobierno de Lares y decreten festivo en sus respectivas jurisdicciones la efeméride gloriosa.»
El municipio de Lares había declarado el 23 de septiembre como día festivo. La proclama llama a los demás municipios a hacer lo mismo. Es una estrategia de desobediencia institucional. Que los gobiernos locales, que representan la soberanía popular, actúen como si la República ya existiera. Que declaren festivo el día de la independencia aunque el gobierno central colonial lo rechace.
Es política de facto. Crear las condiciones de la República antes de que el imperio la reconozca formalmente.
La narrativa oficial dice que Puerto Rico es un territorio no incorporado bajo la Cláusula Territorial de la Constitución de Estados Unidos. Que su estatus está pendiente de definición. Que el pueblo debe decidir en un referéndum entre tres opciones: estadidad, estado libre asociado o independencia.
La proclama dice que la independencia ya fue declarada en 1868. Que la República ya existe. Que el deber del pueblo no es decidir qué quiere ser, sino organizar el gobierno de lo que ya es.
Es un choque de visiones del mundo. Una asume que la legitimidad viene de Washington. La otra asume que la legitimidad viene del pueblo que se levantó en Lares.
La proclama termina con un juramento:
«Forjemos el solemne juramento de ser dignos descendientes de nuestros abuelos, y que cumpliremos con el deber patriótico de organizar inmediatamente el gobierno de la República.»
No es retórica vacía. Es un llamado a la acción concreta. Organizar inmediatamente el gobierno de la República. No esperar a que Estados Unidos nos otorgue la independencia. Organizarla nosotros mismos como si ya tuviéramos el derecho pleno, porque de hecho lo tenemos desde 1868.
Tomado del Partido Nacionalista de Puerto Rico
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