Henry Omar Pérez Mayo 2026

Un llamado a la vida frente a los tambores de guerra
Excelencias, líderes de organizaciones sociales, defensores de los derechos humanos
y ciudadanos del mundo:
Nos dirigimos a ustedes en una hora de extrema gravedad. El aumento de una retórica
agresiva y las amenazas de intervención militar por parte de sectores extremistas de
los Estados Unidos contra Cuba han dejado de ser simples consignas políticas para
convertirse en un peligro real que amenaza la paz de la región y la vida de millones de
seres humanos.
Acudimos a la Sociedad Civil Internacional no para pedir favores, sino para apelar a la
justicia y a la memoria.
Cuba es una nación pequeña que ha hecho de la solidaridad su bandera más alta.
Mientras otros exportan armas, Cuba ha exportado vida.
Durante décadas, nuestro país ha enviado brigadas médicas a los rincones más
olvidados del planeta, combatiendo el ébola en África, el cólera en Haití, la ceguera en
América Latina y la COVID-19 en más de 40 países.
Somos un pueblo que comparte lo que tiene, no lo que le sobra, bajo la convicción de
que la salud es un derecho humano universal.
¿Es esta la nación que merece ser agredida? ¿Es este el pueblo cuya integridad debe
ser amenazada con portaaviones y misiles?
Una agresión militar contra Cuba no sería un «proceso quirúrgico» ni una «liberación».
Sería una masacre de civiles.
El costo humano sería incalculable. Nuestros niños, que hoy asisten a escuelas
seguras, y nuestros ancianos, protegidos por un sistema de salud universal, serían las
primeras víctimas de la barbarie.
Una guerra en el corazón del Caribe desataría una tragedia humanitaria que afectaría
no solo a nuestra isla, sino a la estabilidad de todo el hemisferio.
La historia nos ha enseñado que las bombas nunca han sembrado democracia, solo
han dejado tras de sí escombros, orfandad y resentimiento.
La paz no es solo la ausencia de conflicto; es el respeto al Derecho Internacional, a la
soberanía de los pueblos y a la Carta de las Naciones Unidas.
Hacemos un llamado urgente a la movilización mundial:
1. Exigimos el respeto a la vida: Pedimos a los líderes de la sociedad civil que levanten
sus voces en todos los foros posibles para denunciar el aventurerismo bélico.
2. Apostamos por la diplomacia: Instamos a la comunidad internacional a presionar por
soluciones basadas en el diálogo, el respeto mutuo y la convivencia civilizada entre los
Estados.
3. Protección de la infancia: Llamamos a proteger el derecho de nuestros niños a vivir
en paz, sin el trauma del estruendo de la guerra sobre sus hogares.
Cuba no representa una amenaza para la seguridad de ninguna potencia. Nuestra
única «arma» ha sido la resistencia y la solidaridad internacional. No permitan que el
odio de unos pocos decida el destino de todo un pueblo generoso.
Líderes del mundo, activistas, intelectuales, artistas y gente de buena voluntad:
Detengan la mano del agresor antes de que sea tarde.
La humanidad no necesita más guerras; necesita más médicos, más libros y más pan.
En nombre del decoro, de la justicia y de la vida, les pedimos que se unan a nuestro
clamor:
¡No a la guerra contra Cuba!
¡Sí a la Paz y a la Vida!
Atentamente,
Henry Omar Pérez
Periodista y Comunicador Social
Miembro de la sociedad civil cubana
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