
Desde 1898, cuando fuimos invadidos y ocupados, ocupación que aún continúa al día de hoy, un sector de puertorriqueños han abogado por la anexión de Puerto Rico a Estados Unidos.
Este sector lo hace por varias razones, el liderato pronto descubrió que era una manera de estar cerca del poder real, que es el gobierno de Estados Unidos, si estaba cerca y hacían el trabajo que los estadounidenses querían les permitían ejercer un poder menguado, pero cerca del presupuesto de la colonia. Y desde el principio se ubicaron cerca del dinero, como administradores de la colonia. Ellos entendían y entienden que los Estados Unidos no tiene ningún interés en dar la estadidad, pero sí han sido muy habilidosos en hacerle creer a sus seguidores que es posible. Y esto va montado sobre una realidad práctica, los Estados Unidos nunca ha creído en el desarrollo económico de Puerto Rico, siempre hemos sido un mercado cautivo a explotar, pero cómo seguir explotando sin causar un descontento de la población en general, y aquí han usado el refrán de «dar del ala para comer de la pechuga». En un país dónde 1,300,000 personas viven bajo el nivel de pobreza, de alto desempleo o empleos part time, ojo, una buena parte de los anexionista están en este sector, se ven obligados a dar «ayudas», pero ni ahí lo hacen por generosidad, es una manera de subvencionar su agricultura, financiar sus empresas que son los receptores de las compras y ganancias. Y la gente, pues bien, sobrevive, pero no salen del hoyo, por eso 127 años después de la invasión y ocupación todavía tenemos una tercera parte de nuestra población bajo el nivel de pobreza. y una economía en quiebra.
El gobierno americano desde el principio fue claro, no tenía, ni tiene ningún interés en anexar a Puerto Rico. Desde las decisiones de los Casos Insulares hasta el presente, ambos partidos americanos han sido enfáticos, no les interesa anexar (estadidad) para Puerto Rico. Lo que sí están de acuerdo es en la colonia como está, sin cambios mayores, les conviene a ellos, negocio redondo, donde la explotación de la colonia le genera un 300% de ganancias de sus inversiones. No les interesa en estos momentos cambiar nada.
Claro, existen diferencias entre los partidos americanos, el partido del Sr. Naranja, habla sin filtros, no los queremos, sería desastroso dice, las razones muchas, van desde el racismo, hasta la consigna de por qué cambiar algo que nos deja tanto.
El otro partido, el de Nydia o Alejandra, hay un sector que sí favorece la anexión (aunque minoritario en este momento), por razones puramente electorales. Ellos piensan que un estado puertorriqueño le daría dos s enador es d emócrat as, quizás 6 o 7 c ongresi stas, ya que Puerto Rico tiene más población que unos 20 y pico de estados. Tiene esto posibilidad, ninguna, como tampoco cualquier proyecto de “autodeterminación, asamblea de status.» que salga de ellos. Es para mantener los incautos entretenidos.
Hace una semana el Sr, Naranja, volvió a decir lo obvio, la anexión no va, no la queremos. La reacción de los anexionistas aquí no se hizo esperar, salió Jennifer a señalar que la “anexión llegará algún día”, ni ella misma se lo cree, pero hizo el comentario para tranquilizar a sus huestes y seguidores. La realidad es que la anexión no va, no la quieren los estadounidenses, a ellos les conviene la colonia como está.
Mientras tanto, para nosotros el mensaje también es claro, debemos tomar otro rumbo, nos conviene otra cosa, nunca saldremos del hoyo siendo colonia, ninguna colonia en el mundo lo ha hecho. Necesitamos crear un país donde los boricuas podamos tomar nuestras propias decisiones, ejercer los poderes para defendernos, para crear una economía que nos beneficie a nosotros y no a los explotadores. No hay de otra, que no sea movernos a la independencia necesaria y justicia social. Alternativa en crecimiento, la segunda fuerza del país, que va abriendo camino con propuestas y esperanzas.
El mensaje es claro.
Las y los boricuas tenemos mucha capacidad, creatividad e iniciativa. El mensaje del norte fue recibido y se entiende, ellos por su lado y nosotros por el nuestro, como debe ser. Son tiempos para que hagamos nuestra propia historia, ha llegado el momento, adelante.
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