La metamorfosis del discurso

Por Reynaldo Morales

No dura mucho en el tiempo un falso discurso en la política norteamericana. Aquí en Puerto Rico tampoco son indiferentes a ese estilo de manejar la realidad. Por eso
quiero compartir estas líneas para poner ante los lectores lo rápido que cambian de parecer quienes ponen en riesgo la vida, la libertad y la propiedad de muchos en este
mundo que no le pertenece a un solo gobierno y no debiera pretender serlo. Olvidan la máxima de no hacer a otro lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Empezando por la guerra (que ya no es una operación militar especial) en contra de Irán. Según sus nobles propósitos, se trataba de deshacerse de un régimen de fanatismo religioso que oprimía y reprimía criminalmente a su pueblo. Que
representaba una amenaza para los países de la zona y en especial contra Israel que
es un país pequeño e indefenso que no le hace daño a nadie. Que era una amenaza
de crear armas nucleares y otras convencionales de largo alcance. Así que para salvar
al pueblo de Irán había que llevar a cabo una operación rápida de cambio de régimen.

Claro, hasta ahí todo parece ser un asunto de interés político y humano para quienes
no conocen o les interesa mucho que hacen los políticos y que solo se limitan a
escuchar los grandes medios noticiosos (que, por ser grandes, además de privados, los
suponen o los asocian con ser honestos) para informarse sobre lo que acontece y no
parecer ignorantes o “desinformados” cuando se dan cervezas por las tardes o en los
encuentros sociales con familiares o amigos. Otros, que ya utilizamos medios alternos
nos parecen pretextos para lograr otros objetivos.

A más de un mes de haber entrado en esta acción militar, los protagonistas de esta
aventura rápida entran en un frenesí de conferencias de prensa y explicaciones que
desnudan sus pretensiones y al menos levantan serias dudas en aquellos que más
creyeron en sus motivos. Desde el saque empiezan por hacer declaraciones que se
contradicen con otras noticias y de ahí saltan a tratar de enredar los hechos como un
plato de espaguetis. Bombardean a Irán cuando 24 horas antes se asoman las noticias
de que ellos van a entregar el material radioactivo según las conversaciones con
intermediarios de la zona. O sea, habían obtenido lo que buscaban en sus
conversaciones con amenazas. Hoy sabemos, incluso por esos medios, que ya no es
lo que les importa en esta “operación militar” el susodicho material radioactivo.
Tampoco el “pueblo oprimido y masacrado” de Irán.

Desde el primer día han masacrado inocentes con bombas, no por accidente, como las
170 niñas en un colegio porque ya van 33 universidades bombardeadas. Su propósito
es sembrar terror. Orgullosos, violando todas las normas y convenciones sobre la
guerra, asesinan al líder supremo de la revolución El Ayatolá Khamenei y a su familia
en su residencia quien era, además de líder espiritual, un intelectual y profesor de literatura y de reconocido trabajo de traducción de grandes obras. No se puede comparar con el patán de Trump ni mucho menos con su Secretario de la Guerra. Estos dos se han dedicado a dar conferencias de prensa sobre cómo triunfaron y vencieron a Irán mediante la destrucción total de toda su flota naval y aérea dejándolos en total indefensión contra sus incursiones. Se jactan de dejarlos sin capacidad para
defenderse y expuestos a ser destruidos totalmente.

Los destruidos persas por su parte han logrado varios objetivos desde entonces que
han puesto en evidencia el falso discurso de los agresores. Tanto Estados Unidos como
sus socios recibieron y reciben una alta cuota de ataques en toda la zona con drones y
misiles balísticos por parte de Irán que estaba mejor preparada de lo que ellos
suponían. Han ido escalando en sus ataques y dejando ver las debilidades de sus
agresores. Han mostrado la “resiliencia” de la que son capaces para restituir desde su
liderazgo político y militar hasta poner jaque la economía mundial mediante el control
militar del estrecho de Ormuz.

La desesperación ha llevado a el presidente naranja a una conducta errática en cuanto
a sus objetivos y a improvisar nuevas estrategias que inevitablemente lo sumergen en
la guerra interminable. Esa que precisamente él quería acabar cuando hacía campaña
presidencial. Su esquizofrenia política lo lleva a decir que ahora va a arrasar a Irán si no
abre el estrecho de Ormuz al libre flujo de barcos. Ahora Irán ejerce el control del flujo
y occidente no puede pasar a menos que se desligue de apoyar la agresión como España
y Francia. Otros en el sudeste asiático tienen acceso como Pakistán y la India. También
China y Rusia pueden entrar y salir del Golfo Pérsico, que por algo lleva ese nombre.
Los Estados Unidos continúan barajando la posibilidad de hacer una incursión por
tierra, pero los hechos que tanto vitorea el Orange Man dejan ver los peligroso de esa
idea. Han caído en una trampa de su propia hechura de la que no pueden salir por más
gritan victoria. Saben que se auto declararon ganadores en poco más de 24 horas con
una insoportable cara de arrogancia sin límites.

Ahora atrapados ante el temor de la derrota en sus objetivos y la desesperación por mantener la posibilidad de prevalecer con la mayoría en noviembre próximo se lanzan a promover improvisadamente bombardeos catastróficos junto con un ultimátum apocalíptico. Por eso no hay
respuesta a cuando van a terminar esta guerra. El Orange Man confiesa que su objetivo es el control del petróleo, Claro, para estrangular energéticamente a China que es principal objetivo de todas estas incursiones en la gira por los países de grandesreservas de petróleo; Venezuela, Rusia y ahora Irán.

Las mentiras se desnudan solas porque él grita que Estados Unidos no necesita del
estrecho de Ormuz, pero el precio del galón sobrepasó los cuatro dólares. Escasean
productos básicos, otros aumentan sus precios rápidamente y las cosechas muchos
países se comprometen con la falta de fertilizantes, la disminución del gas helio afecta la producción de los componentes básicos de la tecnología de punta y los precios de los metales como el aluminio se disparan. Mientras se quiere celebrar el rescate de un piloto que sobrevivió el derribo de su
costoso avión bombardero en Irán. Se perdieron en su búsqueda tres helicópteros de
combate y dos aviones C 130 de las fuerzas especiales por lo que hubo que utilizar
otros tres aviones más y no sabemos aún a qué costo de vidas. Hoy muchos se
preguntan porque las imágenes satelitales la zona se restringen y se aplazan para su
publicación. ¿Qué ocultan? Sabemos que la presión en la olla del presupuesto de Estados Unidos ya está pitando.

Aquí en Puerto Rico se hacen los sordos y siguen el libreto del departamento de estado
estadounidense sobre cómo justificar y alabar al Orange Man. Acaba de decir que
serán los estados (y me imagino que eso incluye la colonia) se tienen que hacer cargo
del Medicaid y el Medicare y eso es mucha “mulah” o sea el billetito verde ‘you know”.
Los federales no dicen si ellos van a entregar lo que recogen de ambos programas y
por ahí, si eso no llega o es lo suficiente, se deben levantar las cejas de los que aquí se
entretienen con la administración colonial. La solución está en trabajar por conseguir la
independencia es la única opción.


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