
Por Reynaldo Morales
Han pasado algunas semanas desde la última nota escrita por este servidor. Pero hoy tengo espacio y deseo compartir mis impresiones sobre el panorama mundial según lo observo desde mi ventana. Hay algunas cosas que quiero compartir.
Nosotros los puertorriqueños estamos atrapados en la suerte que tenga la economía del imperio y esta se estremece con los últimos acontecimientos. Tal parece que no hay quien pueda acertar quién gobierna en las tres últimas presidencias. Ya es poco probable que nadie crea que el presidente Naranja controla con mano firme su gobierno. Los grandes medios de propaganda lo dejan ver aun cuando algunos lo intentan esconder porque es difícil tapar el cielo hasta con las dos manos. El rumor es constante e insistente de que nos estamos sumergiendo en la tercera guerra mundial. Eso tiene serias implicaciones a un mes del estallido de la agresión al pueblo iraní por parte de sus más feroces enemigos que son Estados Unidos e Israel que actúan en común concierto, aunque con propósitos distintos.
Lo importante es ver qué implica esto para los demás países en la región y el resto del
planeta. Hay reacciones diversas en su mayoría lógicas y otras no tan lógicas como la
de Uganda que quiere participar en la invasión de Irán junto a sus socios de Israel.
Mientras la Unión Europea recula ante la invitación de EEUU, el líder de la OTAN
(NATO, que no es que este al revés sino como se abrevia en inglés) el señor Rutte se
muestra deseoso de cooperar. Todo eso solo en el marco político sin hablar del costo
humano que ya pesa sobre la región y en especial en Irán en donde el asesinato de los
líderes son uno de los principales objetivos y con ellos familias inocentes también. La
violencia se deja seducir fácilmente por el crimen y hasta lo defiende.
Para Irán, era preciso tener objetivos distintos en el conflicto pues no iba competir
favorablemente contra la primera potencia bélica y su cachorro más feroz. Por eso ya
había anunciado que de ser agredida iba a cerrar el estrecho de Ormuz y atacar las
bases de Estados Unidos en las repúblicas del golfo. Desestabilizar el flujo de recursos
energéticos, fertilizantes y metales eran consecuencia lógica de esta agresión militar
amparada en una falsa propaganda de amenaza nuclear de hace más de 30 años que
sirve de pretexto preferido y la segunda, aún más hipócrita, la de cambiar el régimen de
fanatismo religioso y esto dicho por políticos que citan la Torá y la Biblia.
Los efectos en el precio de los combustibles no se hicieron esperar. Ya nosotros vemos
a diario como aumenta el precio en las gasolineras. En las góndolas del supermercado
y restaurantes también se perfilan aumentos que una vez llegan se quedan, aunque
baje el precio de los combustibles. Sin mencionar que la posibilidad de aumento en el
precio de la luz en Puerto Rico se eleve a 27 o 37 centavos con una decisión de la
Junta para obsequiar a sus bonistas. Quiere decir que si por vía de la guerra llegan
otros aumentos de costos a energía eléctrica nos veremos comprando velas. Sino llega
la independencia pronto, no va a quedar un puertorriqueño para que la disfrute. Solo
desde la independencia podemos acceder a mercados energéticos más baratos y
alternos que puedan permitirnos un desarrollo real y sostenido.
La hambruna es otra consecuencia fatal de esta catástrofe bélica. Los ingredientes de
los fertilizantes necesitan de gas natural y están bloqueados por grandes fuentes de gas. El
Asia es la principal víctima y luego Europa. Precisamente en primavera es cuando es
más necesario echar mano a esta materia prima que facilita las grandes cosechas.
Solo Rusia figura como un gran exportador de gas, petróleo, fertilizantes y granos. Los
efectos nocivos afectan más a los aliados de Estados Unidos que a sus enemigos. Por
eso Irán parece ser el ganador con solo resistir los ataques porque escogió el mejor
objetivo en la guerra, poner en jaque a la economía mundial. Así los indiferentes se ven
obligados a escoger bandos.
Ahora se urde una invasión por tierra por parte de Estados Unidos a la misma vez que
anuncia conversaciones, negociaciones, contactos directos y lista de puntos. La posible
invasión esta predicada según el gobierno de Estado Unidos en asegurar el estrecho
de Ormuz, pero se manejan varios objetivos que incluyen la isla de Khark, Qeshm, Kish
y Lavan. Inclusive, hablan de entrar a llevarse el material radiactivo enriquecido. Yo
pienso que el tipo de operativo que quieren ejecutar no es ninguno de esos que se
discuten. Creo que quieren entrar a algunas de las facilidades fortificadas subterráneas
que albergan misiles balísticos hipersónicos y donde los fabrican. Pueden tener
inteligencia de su ubicación y diseñan un operativo para destruirlo en tierra. Una vez
destruido le restan la capacidad de atacar a distancia y pueden empujar su agenda de
negociación con ventaja. Pero este al igual que los otros están en la misma situación
de dificultad de materialización.
La estrategia económica de los estadounidenses se limita a privilegiar a ciertos grupos
de interés que hacen grandes ganancias en esta cadena interminable de conflictos con
las decisiones guerreristas y la sed de grandes ganancias a corto plazo. Se garantizan
su bienestar sin que les importe la suerte de los demás y eso incluye a propios y
extraños. Las manipulaciones de los mercados bursátiles los delatan y toman
decisiones de vida o muerte en función de sus intereses para hacer ganancias
cortoplacistas para sus amigos con anunciar más bombardeos catastróficos y al día
siguiente anunció negociaciones de paz y habló de acuerdos mientras envió tropas de
asalto para ocupar. Toda esta esquizofrenia forma parte de un esquema de frenesí de
depredadores de riquezas que no tienen patria ni dioses ni gobiernos ni mucho menos
ideales, solo ambición. Que se joda todo lo demás.
Aquí en la isla permanecemos espantando sabandijas que siempre acechan en la
colonia. Son carroñeros como auras tiñosas que rondan al animal herido. Solo un
animal saludable mantiene a raya a estos oportunistas y por eso Puerto Rico necesita
la independencia para recobrar su salud y deshacerse de estas plagas que
ensombrecen nuestro horizonte.
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