La situación para el pensionado del gobierno de Puerto Rico no está fácil. Si usted es pensionado del Gobierno o maestro, sabe perfectamente de lo que les hablo: su cheque se quedó viviendo en el 2007, mientras que el resto del mundo —y el carrito del supermercado— se mudaron al 2026 sin avisar.

Imagínese que usted dejó un bloque de hielo en la nevera hace 19 años. Ese bloque es su pensión. Desde 2007, que se aprobó aquella Ley 35 ese cheque no ha visto ni un «chavito prieto» de aumento. Nadita de nada. Pero afuera, en la calle, el sol de la inflación está fuerte, derritiendo el hielo. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) en la isla ya ronda los 139.5 puntos. En las últimas dos décadas, el costo de la vida ha subido un 40%. Eso, significa que lo que usted compraba en 2006 con un billete de $100, hoy le cuesta casi $140. Los alimentos han subido un promedio de 3% anual, pero hemos tenido meses que sube hasta el 11%. El resultado es que su dólar hoy solo rinde como si fuera de 72 centavos. Los pensionados están viviendo en el futuro con presupuestos del pasado.
Y para los maestros la cosa es peor, en los próximos años, el panorama será peor y de que forma. Ya no existe aquella seguridad de una pensión única y garantizada al 75%. El Plan de Ajuste de la Deuda le puso un candado al sistema viejo en marzo de 2022 y lo que viene es un rompecabezas de tres piezas que nadie sabe si encajarán bien:
- La pieza de «hielo»: Lo que usted acumuló hasta el 2022 se quedó ahí, frisado, con el sueldo de aquel entonces. No importa que usted se destaque o le suban el sueldo ahora, ese pedazo de pensión no crecerá ni un centavo más.
- La cuenta de ahorros (Ley 106): Ahora usted es su propio administrador de retiro. Ese 8.5% que le quitan va a una cuenta que depende de cómo se mueva la bolsa de valores. Si para cuando usted se jubile el mercado está flojo, su «segundo cheque» será una miseria.
- El Seguro Social: Ahora, los maestros están cotizando, y recientemente se celebró la firma de la Ley de Equidad del Seguro Social (H.R. 82), Esto es una ayuda, pero para ver ese dinero, hay que completar los 10 años de aportaciones, y muchos maestros que ya tenía 20 o más años en 2022 no lo verán.
El asunto es que mientras el Gobierno celebra presupuestos de $32,600 millones para este año fiscal 2026, a los pensionados (viejos) les dicen que «no hay» para un ajuste por costo de vida porque la Junta estadounidense le puso una prohibición de 10 años a cualquier aumento. Es como si el país les dijera: «Gracias por tus 30 años de servicio, pero resuélvete como puedas».
El abuso y maltrato a los pensionados es grande. No es solo una cuestión de economía; es una cuestión de dignidad. Un país que no ajusta el sustento de quienes lo construyeron es un país que está caminando hacia atrás. Mientras tanto, al pensionado solo le queda hacer malabares, estirar el peso como si fuera un chicle y esperar que algún día, alguien en el gobierno se de cuenta de que con “hielo” no se paga la compra.
Claro, tienen otra opción, organizarse y luchar, como decía Hostos, «sin lucha no hay triunfo.» Bueno, usted decide…
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