Por Carlos Rafael Alicea Negrón
8 de marzo
«La mujer trabajadora no puede esperar su emancipación del movimiento feminista
burgués… Esa lucha es una lucha de clase, y no una lucha de sexos».
Clara Zetkin

Desde hace unos días se disemina una ola de mensajes, anuncios e invitaciones sobre el día de la Mujer, una pirulí sanitizado del profundo contenido político de este día. Este proceso de cooptación social hace invisible la energía y vital meta de retar y transformar radicalmente las estructuras opresivas del capitalismo y su dimensión patriarcal. Por ello es necesario y esencial que volvamos a insistir en que es lo que verdaderamente se celebra este 8 de marzo y su raíz militantemente revolucionaria en todo sentido de la palabra. A raíz de unas luchas concretas contra la opresión y podemos trazar esa historia de lucha global en los siguientes eventos internacionales:
Hitos fundamentales:
1908-1909: En Nueva York, 15,000 mujeres marcharon bajo el lema «Pan y Rosas» (seguridad económica y calidad de vida). El Partido Socialista de EE. UU. instauró el primer «Día Nacional de la Mujer» el 28 de febrero de 1909.
1910 (La propuesta internacional): Durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en En Copenhague, la comunista alemana Clara Zetkin propuso un día
internacional para reivindicar el derecho al voto y mejores condiciones de trabajo.
1911 (Tragedia del Triangle Shirtwaist): El 25 de marzo, un incendio en una fábrica textil de Nueva York mató a 146 trabajadores, la mayoría mujeres inmigrantes. Este evento radicalizó las demandas por seguridad laboral y se vinculó estrechamente a las conmemoraciones del 8M.
1917 (La chispa rusa): El hito más determinante ocurrió en Rusia. El 23 de febrero (según el calendario juliano, que corresponde al 8 de marzo gregoriano), las mujeres rusas iniciaron una huelga masiva al grito de «Pan y Paz», lo que precipitó la caída del Zar y llevó al gobierno provisional a
concederles el derecho al voto.
Es necesario enfatizar que los eventos en la Revolución Rusa del 1917 “que fue definitivo, porque transformó una propuesta de calendario en una realidad política. La conmemoración actual debe su fecha (8 de marzo) directamente a los eventos de febrero de 1917 en Petrogrado, donde las obreras textiles iniciaron la huelga que desencadenó la
caída del Zar. ”
«Quien es feminista y no
es revolucionaria, carece
de estrategia. Quien es
revolucionaria y no es
feminista, carece de
profundidad».
Rosa Luxemburgo
¿Por qué? Pues porque la revolución rusa inmediatamente lanzó una serie de transformaciones sociales y políticas para y por la mujer rusa que serviría como faro a las luchas por los derechos de las mujeres mundialmente. Algunas de estas transformaciones fueron:
Sufragio Universal: Se concedió el voto a las mujeres inmediatamente (mucho antes que en EE. UU., Francia o el Reino Unido).
Código de Familia (1918): Se legalizó el divorcio a petición de cualquiera de las partes y se eliminó la distinción legal entre hijos «legítimos» e «ilegítimos».
Derecho al Aborto (1920): La Unión Soviética fue el primer país del mundo en legalizar el aborto gratuito y seguro en hospitales estatales.
Socialización del cuidado: Se crearon las Zhenotdel (Departamentos de Mujeres) para establecer comedores públicos, lavanderías y guarderías, buscando liberar a la mujer de la «esclavitud doméstica» que mencionaba Kollontai.
Igualdad Salarial: Se estableció por ley el principio de «a igual trabajo, igual
salario».
Muchas mujeres se ofrendaron en militancia y lucha por la reivindicación de las mujeres en
esta gesta de liberación. Aquí compartimos tres que hemos aprendido son necesaria recordarse en sus aportes por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Estas son: Clara Zetkin (La Organizadora): Fue el motor detrás de la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas (Copenhague, 1910). Allí propuso formalmente el Día Internacional de la Mujer como una jornada de agitación masiva para que las mujeres de todos los países lucharán simultáneamente por el voto y derechos
laborales. Su objetivo era que la mujer trabajadora no se sintiera sola en su nación, sino parte de un ejército global.
Rosa Luxemburgo (La Teórica): Aunque se centró en la economía y la política general, su influencia fue vital para conectar el militarismo imperialista con la opresión femenina. Ella argumentaba que las mujeres eran las primeras víctimas de las guerras de expansión y que su liberación era la «prueba de fuego» de cualquier revolución socialista internacional.
Alexandra Kollontai (La Diplomática): Fue el puente entre la teoría y la práctica estatal. Como líder de las mujeres en Rusia, impulsó la solidaridad internacional enviando correspondencia y organizando conferencias que servían de modelo para las trabajadoras en Europa y América, promoviendo la idea de que la «Mujer Nueva» debía romper las fronteras nacionales.
Ahora como se refleja esta lucha en nuestra nación invadida y ocupada ilegalmente por el imperio desde 1898, la lucha por la reivindicación de la mujer tiene que ser anti colonialista y anti imperialista. Por ello la historia del feminismo en Puerto Rico está marcada por una unión indisoluble entre la liberación de la mujer y la soberanía nacional contra el imperialismo. Y esa lucha nunca ha cesado aquí compartiremos algunas organizaciones en el siglo XX que fueron ejemplos claros de estas luchas por la
reivindicación de la mujer boricua y su luchas emancipadoras:
«¿Qué unidad puede
haber entre la dueña de
una fábrica y su obrera?
La primera busca el
beneficio; la segunda,
vivir con dignidad. Sus
intereses son opuestos,
aunque ambas sean
mujeres».
1. Las Hijas de la Libertad (Década de 1930) del Partido Nacionalista de Puerto Rico. Las
revolucionarias mujeres de esta organización eran militantes formadas políticamente que
veían en el colonialismo estadounidense la raíz de su opresión.
2. La Federación de Mujeres Puertorriqueñas (FMP) (1970s)está vinculada al Partido Socialista
Puertorriqueño (PSP). Unió el socialismo, el antiimperialismo y el feminismo. Denunciaban la
explotación de las obreras de la aguja y la esterilización forzada masiva (impulsada por
políticas eugenésicas de EE. UU.) como actos de violencia imperialista. Participaron en
frentes internacionales defendiendo la independencia como requisito para la equidad de
género.
3. La Asociación Feminista Popular de Mujeres Obreras (Inicios del s. XX)Fundada por
figuras como Luisa Capetillo en la órbita de la Federación Libre de Trabajadores (FLT). Se enfocaba en derechos laborales, su base era anarcosindicalista y profundamente anti-imperial. Criticaban cómo las corporaciones estadounidenses («el capital extranjero») utilizaban a las mujeres como mano de obra esclava, vinculando la lucha sindical con la
resistencia nacional.
4. Colectivos de la «Segunda Ola» y Anti-militarismo como como Mujer Intégrate Ahora (MIA) que en las décadas de 1970 y 1980, lucharon por la salida de la Marina de EE. UU. de Vieques elevaron la consigna de «Ni la tierra ni la mujer son territorios de conquista». Estas redes integraron la lucha contra el patriarcado con la resistencia a la presencia militar de EE. UU., denunciando el impacto ambiental y social en las mujeres viequenses.
5. Frente Femenino del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), brazo organizativo de las mujeres dentro de la estructura del PIP durante la década de 1970. Organizaron la primera conmemoración del 8 de marzo: En 1972, afirmaban que la mujer puertorriqueña enfrentaba una triple opresión: por su clase social, por su género y por la condición colonial de la isla.
6. Las Mujeres del Young Lords Party (Diáspora, 1960s-70s) Desde el exilio estas mujeres y su el ala de la mujer Young Lord empujaron y defendieron en el programa de 13 puntos, la base fundamental de las metas del partido, la lucha contra el machismo, vinculando la liberación de la «colonia doméstica» con la independencia de la isla frente al imperio.
7. La Organización Puertorriqueña de la Mujer Trabajadora (OPMT), fundada en 1982,
pilar fundamental para articular las demandas de las mujeres desde una perspectiva de
clase, género y nación. Integraban en su visión de lucha, la Identidad de Clase,
específicamente para organizar a las mujeres asalariadas, profesionales y jefas de familia,
vinculando la opresión patriarcal directamente con la explotación laboral en el contexto
colonial; el feminismo Autónomo, ya que su agenda propia no se supedita a las directrices de
partidos políticos tradicionales; el internacionalismo Anti-imperialista, extendiendo la lucha boricua al plano global al afiliarse a la Federación Internacional de Mujeres (FEDIM), una organización con estatus consultivo en la ONU que históricamente ha tenido una postura crítica frente al imperialismo y por último los derechos Reproductivos y violencia al denunciar que la violencia contra la mujer es un asunto de salud pública y de derechos humanos, formando parte de coaliciones como la Coordinadora Paz para la Mujer.
Es sobre el legado histórico de estas organizaciones que hoy continúa vibrante la lucha por las reivindicaciones fundamentales de la mujer boricua que es la liberación y transformación clara de la nación boricua y de todos nosotros. A la luz de esta historia, la Colectiva Feminista en Construcción, la Coalición 8 de marzo, La Colmena Cimarrona, Alianza de Mujeres Viequences, para dar algunos ejemplos, continúan la lucha por el fin del patriarcado y contra el colonialismo e imperialismo en nuestra nación.
Por eso, la plétora de anuncios y actividades y de llamar erradamente el 8 de marzo el Día de la Mujer destripando ese día de su esencial radical, revolucionaria y luchadora tiene que combatirse y eliminarse. No se puede permitir que se coopte el Día Internacional de la Mujer trabajadora. Es necesario que repasemos, que redescubramos, que precisemos que la rica historia de lucha y que reafirmemos el compromiso de apoyar, de construir, de fortalecer alianzas y de asumir las responsabilidades revolucionarias en apoyo a una dimensión fundamental y necesaria para la liberación de nuestra nación y es la aportación valiente y constante y continua de la mujer en los procesos de liberación de la humanidad en general y por la Independencia Nacional y el fin del colonialismo en Puerto Rico. Porque la revolución, la liberación de nuestra nación y del mundo tiene que ser feminista, o no será revolución.
Porque la mujer siempre valiente que se ofrendó a luchar desde la bravía actitud de la
esperanza por la independencia de Borique y su integración a Nuestra América, al proyecto
bolivariano. Maria Mercedes de Barbudo, les dijo a sus juzgadores antes de ser desterrada:
«Si tengo que demostrar mi amor por mi patria, lo voy a hacer porque así voy a dar
prueba de él.»
Este es el espíritu del verdadero Día Internacional de la Mujer trabajadora, de lucha, de
liberación, de revolución.
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