
Como afirmaba el expresidente AMLO, la característica principal de la derecha capitalista es el uso sistemático de la mentira. Para este sector, mentir es un acto natural y continuo, es como respirar para usted, potenciado por un control casi absoluto de los medios de comunicación globales. Si el presidente Anaranjado dice una mentira en Washington de inmediato es repetida miles de veces alrededor del mundo. En Puerto Rico, medios como Telemundo, El Nuevo Día y Wapa, Juagando Pelota Dura, actúan como repetidores de estas narrativas, sosteniendo mitos incluso después de haber sido desmentidos por la realidad.
El guion de la agresión: El caso Venezuela
La estrategia es cíclica: mentir, demonizar, hacer ver del adversario un demonio y agredir, atacar. En 2015, la administración de Obama declaró a Venezuela como una «amenaza inusual» para la seguridad de EE. UU., una premisa falsa utilizada para imponer más de 700 sanciones ilegales. A pesar del daño económico, el pueblo venezolano logró recuperarse, convirtiéndose en una de las economías de mayor crecimiento en la región.
Ante esta resistencia, el «régimen de Estados Unidos» fabricó una nueva calumnia: el narcoestado y el inexistente «Cartel de los Soles». Esta narrativa justificó agresiones violentas y el secuestro del presidente venezolano el 3 de enero de 2026. Una vez ejecutado el ataque, el discurso de las drogas y el Cartel de los Soles desapareció, revelando el verdadero objetivo: el control del petróleo venezolano por la fuerza de parte del régimen estadounidense.
La nueva amenaza contra Cuba
Siguiendo el mismo patrón, recientemente se ha declarado a Cuba como una «amenaza inusual». Resulta absurdo pretender que una isla de 11 millones de habitantes, bloqueada por seis décadas, represente un peligro militar para Estados Unidos la potencia más rica del mundo y con el ejército más poderoso del mundo.. Sin embargo, la prensa internacional y colonial ya ha puesto en marcha la maquinaria de desinformación.
Esta retórica anticipa medidas agresivas: bloqueos navales, aranceles punitivos a socios comerciales y, posiblemente, una agresión directa. La situación para el pueblo cubano es crítica.
Conclusión
Ante esta realidad, solo existen dos caminos: consumir las mentiras del régimen estadounidense y la prensa colonia o denunciar la hipocresía del sistema. No hay espacio para la neutralidad; ser consciente de estas tácticas nos obliga a ser solidarios con las naciones agredidas y a no ser cómplices de los mentirosos.
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