Martin Luther King y el colonialismo supremacista blanco

Por Movimiento Ñin Negrón

Hay que entender con precisión y claridad que el DNA social-cultura político de la nación estadounidense, está firmemente arraigada en la “supremacía blanca” en la excepcionalidad estadounidense, y en la mitología del pueblo escogido por dios. No se puede soslayar estas dimensiones cuando hoy analizamos las acciones perpetradas por el imperio estadounidense y cuando en el marco de la conmemoración del natalicio de Martin Luther King , compartamos un análisis de la nación que nos invadió y ocupa ilegalmente desde 1898.

Ya hemos hablado de la evolución política de Martin Luther King, su análisis se fue
radicalizando hasta el punto de afirmar que la lucha de las comunidades negras en la nación americana eran mucho más que la lucha por los derechos civiles, era una lucha por los derechos humanos y por ende tenía que sumarse, en alianza a las revoluciones que se desataron en el mundo en ese respecto. Para muestra un botón basta:

“Estos son tiempos revolucionarios. En todo el mundo hombre se rebelan contra viejos
sistemas de explotación y opresión, y desde las heridas de un frágil mundo, nuevos
sistemas de justicia e igualdad están naciendo. Los pobres del mundo se rebelan como
nunca antes. Aquellos que solo veían la oscuridad ahora ven una luminosa luz.
Nosotros, acá tenemos que apoyar esas revoluciones.”
Martin Luther King

Ante el recrudecimiento de las acciones de violencia en la nación estadounidense que
precisamente buscan volver a poner en su lugar todas y todos aquellos sectores que se han
salido de su puesto, donde buscan retomar sin tapujos y burdamente la reafirmación de que como dijo Thomas Jefferson: “Yo presento, solo como una sospecha, que los negros, sea
que es originalmente una raza diferente o se hizo diferente por el tiempo y circunstancia,
son inferiores a los blancos, en su dotación en cuerpo y mente” o Abraham Lincolon: “Existen diferencias físicas entre las razas blancas y negras diferencias que yo creo prohíben por siempre a las dos razas viviendo juntas en termino de igualdad social y política. Y en la medida de que no pueden vivir, mientras las dos razas permanecen juntas, tiene que existir una posición de superior e inferior, y yo como cualquier otro hombre estoy a favor de que la posición superior sea asignada a la raza blanca”.

Porque esa es la esencia de la nación estadounidense y ante las acciones de King su
evolución radical donde planteaba que:

“Estoy convencido que si vamos a estar en el lado correcto de la revolución mundial,
nosotros como nación, tenemos que comprometernos en una revolución radical de
valores. Nosotros tenemos rápidamente que cambiar de una sociedad basada en
obtener y tener cosas a una sociedad orientada por el bienestar de la gente. Cuando
las máquinas y computadoras, cuando la ganancia y los derechos de propiedad
privada, son más importantes que la gente, los trillizos gigantescos del racismo, del
militarismo y el materialismo no pueden ser doblegados, conquistados. «

La supremacía blanca es la que guía las justificaciones de las acciones de la actual
violencia burda, sistemática y continua de los terroristas estadounidenses, contra
Venezuela; contra Colombia, contra Cuba, contra Puerto Rico. Es la violencia que ejercen en el racismo institucionalizado contra las comunidades negras, contra los inmigrantes, en fin contra todo aquel que no sea blanco-anglosajón. Desde su visión de ser excepcionales y
predestinados por Dios a civilizar al mundo, buscan abiertamente, burdamente, el agarrar, intimidar, y acosar al mundo.

En la situación de nuestra nación, podemos ver claramente estos violencia brutal que
irradian las acciones erigidas por la nación estadounidense invasora en el racismo
estadounidense reflejado en los comentarios hechos por congresistas desdeñando nuestro
pueblo. Decían por ejemplo, “los boricuas “son hijos del colonialismo, y mayoritariamente
mestizos de un grupo sanguinario rechazados del proceso de evolución; «solo comen
guineos, este constituye el 75% de toda la comida que consumen los boricuas; o que la
mayoría de los niños y niñas era de color negro, desnudos, sin zapatos y que comían si podían llegar al recoge antes que los cerdos.”.

Por eso, se nos trata de “incapaces”, “incivilizados”; “” corruptos”, “”vagos”, de
“indisciplinados”. Por ello, “requerimos” el tutelaje de la “gran civilización”
estadounidense.” Y está narrativa racista, justificaba por ejemplo que por medio de
supuestas clínicas de salud rurales., esterilizaran entre un 25% y 35% de las mujeres
boricuas. O que experimentaran la píldora anticonceptiva contra nuestras hermanas
boricuas; o que hicieran experimentos con radiación nuclear y el agente naranja en los bosques de boricuas; o que promovieron el desplazamiento y la salida de cientos de miles de hermanos y hermanas como peones esclavizados en fincas en todo los Estados Unidos. Claro esto luego de destruir un sistema agrícola autosuficiente y que era exportador neto de productos agrícolas al Caribe. Así lo documenta un racista blanco gringo que estudió la nación boricua antes de la invasión del 1898 y que publicó un libro al respecto:

Así que tenemos que conocer, resistir, organizarnos para enfrentar como lo hizo Martin Luther King, desde la radicalidad, la violencia institucionalizada del invasor estadounidense. Si hemos de reconocer, desde la hermandad y la solidaridad a los
luchadores mundiales, los mártires ofrendados por las revoluciones del mundo, entendamos, estudiemos nuestra realidad, nuestro contexto. Es fundamental que desde la organización local, regional, la necesidad en nuestro archipiélago, de luchar por
la independencia nacional, de anteponer a la violencia militar-judicial, policial, política,
cultura americana nuestra energía creadora, no para administrar la colonia, sino para
derrocarla.

Hoy que es el natalicio de Martin Luther King, el compromiso que los revolucionarios
boricuas debemos asumir no es calcar las narrativas americanas y aplicarlas en nuestra
nación, es como afirmaba a sus compatriotas estadounidenses King, el crear nuestra
revolución, forjar nuestra libertad, y sumarnos a las luchas militantes y revolucionarias,
en Nuestra América, y en el mundo. No hay mayor acción radical que expulsar y derrocar al imperio en nuestra nación con la independencia nacional. Dando un golpe contundente a la violencia colonial e imperial estadounidense.  Contribuyendo a que los sectores más radicales (ir a la raíz) y revolucionarios de los Estados Unidos, se levanten y luchen por transformar a su nación. A los boricuas nos toca ser solidarios pero principalmente asumir la tareas y las responsabilidad de forjar nuestra revolución, nuestra liberación, nuestra independencia nacional.


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