Por Reynaldo Morales

El derecho natural postula que el hombre por su naturaleza tiene la capacidad de
evaluar lo que es correcto hacer y en consecuencia adquiere un criterio sobre el bien y el mal. A esa facultad le llaman sindéresis y cuando se actúa de forma irresponsable, o sin rectitud, se piensa que tiene afectado el buen juicio. O sea, se carece de sindéresis.
La reciente intervención en Venezuela hace pensar que el gobierno estadounidense es
un caso peculiar de sindéresis colectiva. Por eso voy a tratar de exponer la sinrazón de
las actuaciones de Trump y sus muchachos. Esperé que terminara la reunión de ayer con los representantes de los intereses petroleros en la casa blanca para ver cuál era la oferta que Trump les iba hacer. De esa oferta se debía desprender cuál sería la dirección que tomaría la decisión de secuestrar al presidente de Venezuela Nicolás Maduro Moros y dejar al gobierno chavista intacto.
A prima facie el show resultó aburrido y poco interesante para los presentes. Tengamos
en mente que estos intereses son los que en realidad pueden hacer inversiones para
aprovechar el recurso porque hay que extraer, transportar, procesar y finalmente
distribuir para recoger el fruto multiplicado que estaba en el origen de lo invertido
(dinero). Estos intereses estaban comprando el petróleo Venezolano después del golpe fallido a Chaves en el 2002 hasta que le suspenden las licencias el Departamento del Tesoro
para estrangular al gobierno chavista y propiciar la explotación del petróleo liviano y el
gas en Estados Unidos con el famoso “fracking” (fracturación hidráulica). Fue el mismo
Trump quien decía que ese petróleo era muy malo que era mejor el que ellos estaban
explotando. Inclusive Canadá veía con buenos ojos que sacaran a Venezuela del
mercado norteamericano para vender su petróleo pesado. Hoy, ese petróleo malo y
lleno de azufre es la bonanza que esperaban. ¿Cuándo dicen la verdad? Por eso, esos
intereses petroleros saben que no hay más garantías que las que le pueda ofrecer el
gobierno venezolano. No importa lo que ese plan que expone el Srio. Marco Rubio
diga. Que después de todo es un pobre premio de consolación para los que le apoyan
($) en la Florida, que se quedaron esperando a Godot.
Cuál es el cuadro antes de la intervención para los intereses de Estados Unidos y,
naturalmente, el gobierno de Donald Trump. Primero, enfrentan una necesidad de
aumentar su producción de energía eléctrica y como advertían algunos esa necesidad
se podía resolver con comprarle más petróleo a Venezuela y poner a funcionar las
petroquímicas de CITGO en Estados Unidos especializadas en procesar ese petróleo.
Esa era una opción muy viable para ofrecer rápidamente mayor capacidad de aumentar
la producción energética necesaria para los centros de datos de la gran inversión en las
corporaciones de Inteligencia Artificial (Por ejemplo, NVIDIA esta valoradas más de 4 trillones de dólares). Este es un campo de guerra tecnológica importantísimo para los
Estados Unidos.
Segundo, el uso del dólar para el intercambio comercial, que es su gran ventaja, está amenazado por los BRICS que para alejarse de las sanciones económicas cada vez más realizan sus intercambios en sus propias monedas fuera del dólar y el del sistema
SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication). Venezuela
escapa del cerco económico con un crecimiento del 6% mediante la venta del crudo en
el sistema de los BRICS. Esta amenaza a la hegemonía del dólar hacia fracasar la
estrategia de las sanciones a Venezuela.
Tercero, no podían abrir las puertas de las compras a Venezuela sin un gran costo
político en este año electoral. Se habían llenado la boca ofreciendo a los electores del
sur de la Florida y la cabeza de Maduro después del fiasco electoral con la
Machado, que ahora reconocen que no tiene respaldo ni apoyo en su país. El resultado
electoral del 2024 fue generoso con reconocerle a su coalición de partidos poco más de
cuatro millones de votantes y los desperdició en protestas violentas y conspiraciones
restándole ese apoyo. El mismo pseudo-embajador, James Story, admite que
construyó su aparato electoral para intervenir el resultado. Por eso, no era posible
llegar a un acuerdo con Maduro, pero tampoco podían crear un caos de desgobierno
tras su secuestro. Un secuestro es lo único que podían hacer para lograr acceder al
petróleo sin tener que enfrentar las consecuencias políticas de un pacto con él.
Eso explica toda esta alharaca de que el gobierno de Venezuela ahora va a entregarles
el petróleo a ellos que lo van a vender y van a partir las ganancias con Venezuela. La
verdad es que si no es a través de sus grandes compañías petroleras no se puede
extraer ni transportar ni procesar ni vender ese petróleo. Por eso la reunión era para ver
quienes tenían interés y cuánto iban a invertir. Después de todo ellos no pueden salir a
decir públicamente que van a vender las licencias del Tesoro para hacer negocios con
Venezuela al mejor postor. Sí, todo es un “quid pro cuo” para agenciarse unos dineritos
para sus campañas mientras resuelven un problema con sus donantes de la alta
tecnología y las siete hermanas del cartel de petróleo. La otra verdad es que ellos no
les importa mucho el precio del petróleo siempre que se venda en dólares sino
recuerden que en la crisis de los 70 del siglo pasado ese fue el acuerdo con la OPEP
(OPEC en inglés) sin importar el costo.
Pasemos ahora a Venezuela. Lo mejor que pudiera ocurrir para los intereses del
gobierno de Estados Unidos es que se desuna el chavismo y su gobierno para poco a
poco ganar terreno en sus asuntos internos. De ahí toda esas tesis de traiciones,
intrigas y rupturas en su liderato que responden a un libreto viejo de la CIA a través de
todos los medios que ya conocen los venezolanos. A Venezuela le conviene tener a
quien venderles su petróleo, pagar su deuda externa y mejorar su infraestructura para la extracción del recurso. Tener acceso al mercado de Estados Unidos para comprar
medicinas, equipos de alta tecnología y de repuestos, es deseable para ellos mejorar la
oferta en su mercado local. Eso les da una ventana a los productos de manufactura de
Estados Unidos y los agrícolas que estaban privados de hacer negocios con
Venezuela. De modo que lo que ellos dicen imponer a Venezuela es algo que les
conviene a estos que lo han tratado de conseguir desde hace mucho tiempo según lo
ha manifestado el propio presidente Maduro.
El golpe artero del secuestro a un costo de vidas y propiedad tan elevado, no logró
hacer que el gobierno venezolano perdiera su rumbo. Con cabeza fría han visto que su
mejor salida no es cerrar la puertas sino encauzar negociaciones que tendrán como
primer asunto en la agenda el retorno del presidente y su esposa. Eso parece que
puede ser posible cuando ya retiran la acusación del cartel de los soles que todos
sabíamos, y ellos ahora admiten, fue un invento (tomen nota los que aquí repiten todo
como el papagayo). Han consolidado apoyos de todos los sectores del pueblo
Venezolano que saben que solo en un escenario sin invasión se puede restaurar las
relaciones diplomáticas y eso también pasa por resarcir los daños causados a las
víctimas. El gobierno Venezolano sabe cuales son sus ventajas en este momento y las
van a hacer valer para revertir los resultados nefastos de esta agresión imperial.
Conviene resaltar que tanto China como Rusia no están afectados por el acceso al
petróleo venezolano. China compra muy poco petróleo de Venezuela que estaba
produciendo 700 mil barriles diarios y para los chinos que almacenan, después del
consumo, 500 mil diariamente, es imperceptible y perfectamente reemplazable está
pérdida. Ni hablar de los rusos que producen 10.4 millones de barriles diariamente.
De modo que lo mejor que le puede suceder a Venezuela es poder vender grandes
cantidades a los Estados Unidos y continuar vendiéndole a la India, a quien no le
prohíben vender. Es hora de mirar por debajo de los discursos habituales de Trump
para encontrar la razón de la sinrazón y ver la realidad de Venezuela.
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