Por Edwin Hernández Feijoó

En 2016 el gobierno de Estados Unidos, dirigido por los demócratas, le impuso a Puerto Rico una Junta de Control Fiscal. Dijeron en ese momento que era y citamos “para controlar el manejo fiscal de la Isla y restaurar el acceso a los mercados financieros.” Esa fue la razón pública.
Por años el régimen estadounidense le ha impuesto a Puerto Rico endeudarse con préstamos para poder cubrir los gastos, por un lado de la administración colonial, léase pnp y ppd, y segundo, para obligar a Puerto Rico a pagar grandes intereses a esos mercados y sus bonistas por eso préstamos. El dinero que llega en préstamos leoninos regresa inmediatamente en pagos de intereses. Cuando los bonistas se dieron cuenta que la administración colonial no iba a tener la capacidad de pago y que los mercados iban a declarar los bonos como bonos chatarra, los bonistas con esa información comenzaron a comprar esos bonos chatarras a precios de pescado abombados, bonos de un dólar los compraban a 25 centavos.
La segunda parte de su plan era cómo iban a recuperar sus inversiones y cómo iban a duplicar sus inversiones, aquí fue que cabildean en el congreso de Estados Unidos para una ley, esta se llamó Promesa. En 2016 la aprobaron, tanto demócratas como republicanos y anunciaron al mundo, «que iban a administrar bien e iban a salvar el crédito de Puerto Rico.» Esa fue la fachada, pero cuál ha sido la realidad.
El plan era sencillo, si le quitamos a la gente, más nos sobra más para nosotros, con eso en mente impusieron:
- El cierre de escuelas
- Eliminación de los retiros empleados públicos
- Privatización AEE
- Cortes en servicios generales del pueblo
Pero requería algo más, no solo era necesario quitarle dinero y servicios a la gente sino que este dinero tenía que llegar a sus bolsillos. Aquí entra la corte federal estadounidense, está legaliza el robo para los bonistas buitres. Lo primero que hace es declarar a los bonistas no asegurados (que quiere decir que no había que pagarle nada, por ser la compra de bonos a riesgo) como asegurados. Pero no solo declararlos asegurados sino que tenía que devolverle no los 25 centavos que pagaron por los bonos sino 75 o 80 centavos por esos bonos. Con esa decisión triplicaron su inversión, negocio redondo entre los bonistas con la ayuda de la corte extranjera.
Mientras los bonistas nos robaban, la Junta que había sido nombrada para salvarnos nos robaba también y no de a poquito, sino en grande.
Cuando se impuso P-romesa, dijeron que su interés era economizar los gastos de la administración colonial y que su estimado de gastos, el de la junta, iba a ser 370 millones en total, por el tiempo de duración. La junta de 2016 hasta el presente ha cobrado y gastado 2,022 millones de dólares, de dinero de los puertorriqueños, el c-ongreso no ha puesto ni un solo centavo. Han gastado más del 446.47% sobre lo estimado. Esta era la gente que nos iba a decir cómo economizar y ahorrar. Que nos iba a enseñar como se hacen las cosas bien, pero lo que no dijeron era que lo bien era para ellos, los bonistas y los miembros de la Junta.
En los últimos 9 años se han dedicado a favorecer a los miembros de la Junta y a sus amigos los llamados asesores. El robo es abierto, grande, mientras nos roban no dicen que lo hacen para beneficiarnos, son tan buenos verdad. Y como él quiso es bueno, el p-residente de la Junta acaba de decir que la Junta quizás puede extenderse hasta el 2030.
Esta es la realidad del gobierno de Estados U-nidos y su Junta, ahora falta ver que vamos hacer, aguantar el robo en la cara, o los botamos pal ca-ra-jo, usted tiene la palabra y acción.
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