Consumada la traición

Por Reynaldo Morales

Es un hecho poco disputado a estas alturas, que el convenio de UTIER y el plan de retiro de los empleados de la Autoridad de Energía Eléctrica están condenados al desamparo. La orden solicitada en enero por la autoridad a instancias de la Junta de Control Fiscal recibieron el visto bueno de la juez Taylor Swain. No quedan muchos recursos más allá de la calle, y como no, el de reclamar la independencia de Puerto Rico ya. Muchos, poco optimistas, dirán que con la boca es un “mamey” pero yo discrepo. Hay una nueva generación de “millennials” y generaciones subsiguientes que no están dispuestos a dejarse j.oder de nadie en Puerto Rico. Al “ex honorable” Ricardo Roselló lo echaron de Fortaleza esta generación que se cansó de los corruptos y anda furiosa con la colonia.

Los millennials todavía no ven la independencia en el menú, pero la están pidiendo a gritos. El liderato político, siempre holgazán, en el mejor de los casos, la promueve a largo plazo. Temen dos cosas, la primera es que la mayoría de los puertorriqueños la rechace por miedo a lo desconocido y la segunda por pensar que los yankis la nieguen con represalias. Las dos cosas, o motivos, pueden ser superadas y en particular la segunda porque ya vimos lo de Vieques además de lo de Roselló. Hay otras, pero estas sirven de muestra y de botón a la camisa.

Pero volvamos a nuestro título para completar la frase. Se trata de cómo nuestro gobierno y su defensor, la Junta De Control Fiscal, nos saquean los haberes públicos y nos condenan a la pobreza y a la bancarrota. El endeudamiento, tanto privado como público, marcan el ritmo de la vida en Puerto Rico. No duden que se trata de un plan bien concebido y ajustado para lograr los fines que se proponen quienes se benefician del desastre financiero en Puerto Rico.

Mirando la orden de la Juez Taylor, que deja sin efecto el convenio y sin otros remedios a los miembros de la UTIER y a los retirados de ese plan, resalta el breve sumario hecho a conveniencia sobre cuál era el estado de la empresa cuando la Junta de Control interviene. Se despacho el mejor argumento de la UTIER que era el caso Bildisco y lo enterró con que eso de que es válido allá en el imperio, pero no en la colonia. Ya es hora de que dejemos de creer en las maravillosas leyes y casos del imperio. De ahora en adelante solo hay un reclamo que hacer y es la independencia para Puerto Rico.  

Volviendo al caso, la juez nos dice, primero, que la autoridad es una empresa del gobierno local sobreendeudada, además de ser la más grande de todas en Estados Unidos porque sirve (agárrese) a un millón y medio de hogares y empresas. Alla hay 380 millones de habitantes, por favor. Se queja ella de que solo produce la mitad por cliente de lo que producen las plantas en Estados Unidos (la juez le llama él “Mainland”y nosotros acá seremos “the not so important land” por lógica). También nos dice que se va la luz una vez de cada 5 o 6 semanas mientras en el “mainland” se va una o dos veces al año en promedio. Añade que aumentó la frecuencia de los apagones desde el 2020. Se debe advertir que esos problemas los promovió el que quería venderla, o sea el gobierno colonial. A esos les recordamos que consumada la traición no hace falta el traidor.

Hay dos objetivos para la Junta de Control Fiscal, uno es el desmantelamiento del sector público, so color de la deuda y de ser malos administradores, y el otro objetivo es acabar con las uniones locales combativas que representan al sector trabajador más consciente. La UTIER era parte de los objetivos a eliminar. Reducir la deuda total inflada de 71 billones (se dice miles de millones en español) a 31 billones es una manera de congraciarse con los puertorriqueños porque para Wall Street el botín de los haberes del gobierno es superior. En específico la deuda de la Autoridad se redujo de 10 billones a 2.5 billones. ¿De verdad alguien cree que los acreedores se van a conformar si les quitan 57 por ciento de sus ganancias? Fue la gran noticia que nos bajaron el servicio a la deuda del 25 por ciento a 6 por ciento, pero es un pequeño incentivo para ganarse el cariño de quien no ve el gran negocio de añadir más privatizaciones de servicios públicos para hacerlos negocios privados que se convierten en más pagos por servicios al mes. Entonces esa deuda, disque reducida, se la cobran al consumidor y al abonado. O sea, a los que no se beneficiaron de los préstamos que los paguen. Otra carga de pagos para los que no les aumentan ni un centavo.

Estas cargas de costos en el comercio se traducen en aumentos de precios en los artículos y en otros casos, para no perder clientes, o ventas, hasta reducen el tamaño de la mixta en la fonda o la del artículo en la tienda. Ya mismo volvemos al cigarrillo detallao’ y a la cuarta de tabaco hilao’.

Al trabajador no solo le llevan la plusvalía (pa’ los marxistas) también le arrancan intereses en el consumo a crédito que es la escapatoria a la estrangulación salarial. Si quieres resolver tus necesidades te amarran a las tarjetas de crédito y te esconden el monstruo del interés leonino que incorpora los intereses no pagados al principal para calcular los intereses del próximo pago. Es la forma de mantener al trabajador sometido al estrés por deuda. Se trata de una masa consumidora que no tiene suficiente para ahorrar y su acceso al crédito es su única salida. Todos andan tratando de aumentar su puntuación crediticia que es un arpón en el costado del trabajador. Porque él no puede ahorrar, pero debe defender a toda costa su margen de crédito.

El efecto neto son ganancias que succionan el uno por ciento de Wall Street que es el acreedor del 99 por ciento de deudores privados o públicos y que junto a una plaga tecnócrata administran este negocio adueñándose del gobierno. Es un negocio que, como lo llamara el Profesor Michael Hudson, es esencialmente parasitario porque su riqueza no emana de la elaboración de mercancías o servicios sino del interés y las rentas que por consecuencia encarece el costo de vida y hace imposible el desarrollo industrial. Por eso le llaman, con ironía, la economía post industrial. No hay tal cosa sino economía parasitaria rentista o sea regresamos al feudalismo y en poco tiempo a la servidumbre involuntaria.

Nunca antes ha sido tan necesaria la independencia desde los compontes en Puerto Rico. Frente a la indefensión de la colonia ante el congreso y su junta de mayorales, es inminente la proclamación de la independencia. Hay que huir de los traidores que dicen tener amigos en el Congreso y contactos en la casa blanca.

Ni los consumidores sobreendeudados, ni los trabajadores explotados y perseguidos por organizarse al igual que la clase política (sociedad civil), tienen mejor alternativa que la independencia. Hay que poner sobre la mesa la ficha del tranque a los Estados Unidos que es lo único que los obliga a atender nuestros reclamos y esa es la independencia. 


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