
Por Reynaldo Morales
De entrada, les digo que no soy el primero en llamar este conflicto una guerra mundial híbrida. Se le llama híbrida porque en ella hay al menos dos elementos de distinta naturaleza que se unen para producir un nuevo resultado. En el caso de esta guerra de Ucrania hay otros fenómenos aparejados que no son de carácter bélico sino económicos que se utilizan como armas en este conflicto. Los medios de comunicación son otras de las armas predilectas para lanzar ataques y crear trincheras de censura. Lo importante es agredir no sólo militarmente sino económicamente al enemigo. Pero no menos importante es necesario crear apoyo hacia esas políticas de parte de las grandes masas pues son quienes necesariamente sufrirán la parte más importante de esos ataques.
En realidad, ya otros han hablado del conflicto en Ucrania como uno de carácter hibrido y muchos reconocen la participación, a través de un tercero, de las grandes potencias occidentales. También reconocen la enorme fractura global que se abre en dos grandes polos de poder económico y bélico. Lo que no debe ser fácil generar es un consenso sobre si es un conflicto que estaba forzado o no. Yo soy de la opinión que Estados Unidos utilizó al bloque europeo para forzar esta guerra híbrida y además agregó que este si es un libreto típico que ya conocemos bien. Se que muchos en un principio, y quizás aún muchos todavía, piensan que Rusia llevó a cabo una invasión injustificada del territorio de un país vecino porque no medió provocación. Si usted cree eso todavía yo le puedo vender un puente atirantado.
A seis meses del inicio ya muchos han despertado en Europa del engaño mediático. Ya se perfila bien que la víctima de este conflicto es en realidad la unión europea y en especial Alemania. Ayer se rumoraba en las redes que otro informe, de la Rand Corp., se había filtrado y dejaba claro este objetivo para el gobierno norteamericano. Cierto o no, el economista financiero Michael Hudson, ya había descrito este escenario de dureza y tragedia económica europea como el objetivo del capital financiero norteamericano. Y es que es ridículo y disparatado, la imposición de sanciones al proveedor de energía y otras materias estratégicas sin un plan estructurado que permitiera paliar las repercusiones negativas. En arroz y habichuelas quiere decir que usted no puede castigar al dueño de la carnicería dejando de comprarle carne para usted y su familia con la esperanza de que se muera de hambre el carnicero. Los rusos no se van a quedar sin gas ni petróleo y además ya se sabe que han ganado más dinero y que su economía es la que menos está sufriendo.
Por otro lado, esta situación ha conformado dos polos geopolíticos de distinta visión del mundo. De un lado los Estados Unidos y en general Europa (el norte global) y del otro Rusia y China (el Sur Global). Al norte global se deben añadir los súbditos de la corona inglesa, Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Es con la expansión de la OTAN, que se originan las bases de este conflicto que es más bien un pretexto que el texto. La promesa que le fue hecha al recién fallecido, primer presidente de Rusia, Mikael Gorbachov, de no avanzar ni una pulgada más hacia el este con la OTAN, fue incumplida. Vladimir Putin, le tocó vivir y enfrentar como presidente de Rusia todo este avance y en Ucrania decidió trazar la línea roja. Incumplido el Tratado de Minsk y pisoteada por Biden la oferta una solución pacífica del conflicto en el Donbass, los rusos optaron por reconocer las repúblicas gemelas y defender a Rusia y a los habitantes ruso-parlantes del Donbass. Es de Putin la expresión de que ante el conflicto inevitable lo mejor es dar el primer golpe. En Puerto Rico decimos que el que da primero da dos veces.
Desmantelar a Rusia y dominar el Asia central está entre los principales objetivos geoestratégicos de Estados Unidos por razones obvias. Los capitales financieros que controlan ese gobierno desean tener control absoluto del mercado energético y de otras materias primas estratégicas. El objetivo es el de controlar a China quien es, a juicio de los norteamericanos, el gran enemigo de la humanidad y del mundo democrático y creyente en un mundo basado en reglas. Para eso es necesario el proceso de destruir a Rusia. También se quiere terminar el desarrollo de la economía europea y en especial el motor industrial de Alemania que hacia tiempo venía creciendo a expensas del acceso cada vez mayor a esa energía barata que provenía de Rusia. Apareado a ese crecimiento venía gestándose un mayor deseo de destetarse del poder norteamericano y tener un mayor control de su limitada soberanía. Ninguna de las dos cosas era bien vista por los gringos (nada personal, así es más corto) y ya tenían suficiente con Merkel.
Como los norteamericanos consiguieron concentrar tan alto número de adeptos a sus políticas en las jefaturas de distintas instancias de poder en Europa, debe ser un trabajo de inteligencia muy escrupuloso. Claro, don dinero ayuda mucho. Pero desde la creación de la unión europea y expansión de la OTAN, que no tenía razón de ser después de la caída del muro, era innegable el poder de coerción que ejercían los gringos sobre todos los países miembros y su política exterior. La unión europea es un mejor coro que el de los niños de Viena. Aun así, esta situación de crisis autoinfligida hace despertar a cualquier Rip Van Winkle para darse cuenta de que unos liliputienses no pueden mantener atado a un gigante. Los pueblos no se van a tragar por mucho tiempo el cuento de que se tienen que sacrificar para castigar a Rusia y auxiliar a los Banderistas ucranianos. Después de todo son una minoría los ucranianos que llegaron al poder mediante un golpe de estado auxiliados por la OTAN y, claro, los gringos. Pueden ver el documental de Oliver Stone sobre el Maidan, para corroborar los hechos y los actores.
Cuanto puede durar este conflicto ya no es importante para los resultados globales. Ya se van conformando los bloques económicos que definirán la vida en el sur global y en el norte global. De un lado, se encuentran los BRICS+ junto a la Organización para la Cooperación de Shanghái (SCO por sus siglas en inglés) que agrupan los principales países del bloque del sur global y del otro lado se encuentra, el norte global, Estados Unidos y la Unión Europea.
Mientras escribo estas líneas se reúnen en la “ciudad eterna” de Samarcanda en Uzbekistán los integrantes del SCO con Irán como aspirante y Turquía como observador. Países grandes como la India, Rusia y China, se pronuncian a favor de un bloque sólido contra los que representan el bloque del dólar. No es secreto que, el norte global, representa un riesgo para países del medio oriente, África y el Asia, el chantaje frecuente y la confiscación de riquezas contra quienes se oponen a las políticas de los gringos es muy real. Muchos ya han puesto sus barbas en remojo y empiezan a salirse de esa órbita donde un puñado deciden cuales son las reglas unilateralmente, y del mismo modo, quien es democrático y quien no lo es bajo sus criterios. Los viejos imperios europeos y los nuevos emperadores gringos ya tienen a quien enfrentarse. Lo que sucede es que no le salió tan pequeño el rival como querían.
Estas guerras a través de terceros no son fortuitas como intentan hacer creer. Los chinos vieron la escritura en la pared y desistieron de contestar la agresión en Taiwán y esto dejó sin motivos el otro frente de guerra en oriente. No obstante, aun así, parece que los gringos junto a los súbditos de la corona inglesa en el pacífico van a tratar de forzar otro paquete de “sanciones” o medidas de castigo contra China por asustar a Taiwán. Tampoco crean que lo que sucede en Armenia y Azerbaiyán o la frontera entre Kirguistán y Tayikistán es pura casualidad. Todo responde a grupos, o países, en la órbita del norte global que reciben incentivos para crear estos conflictos.
Los intereses financieros necesitan cada vez más tener control de mayores mercados para ampliar su crecimiento o de lo contrario sus hojas de balance pueden estrellarse frente a la devaluación del dólar que ha venido disminuyendo por razón de la gran cantidad de deuda emitida para rescate bancario desde 2008 y el potencial real de un bloque que empezó a desdolarizar sus economías. Estas empresas financieras son dueñas de otras grandes empresas donde ejercen un poder cartel monopolístico. Esas otras empresas son los energéticos por cuanto controlan el mercado casi global. El de las comunicaciones también es de su propiedad y es por eso por lo que muchos no perciben como piensa el resto del sur global. La industria del entretenimiento es parte de esos intereses financieros que tienen nombre; State Street, Black Rock, Vanguard, Fidelity y Charles Schwab para hablar de las primeras. Se pueden añadir la Alemana Allianz y la Suiza UBS. Las norteamericanas nada más controlan 20 trillones de dólares. ¿Quién puede pensar que con semejante fortuna no se tenga intereses políticos? Agregue a esos números que las primeras 60 compañías de manejo de activos son todas del norte global y 29 son norteamericanas.
Claro está, la riqueza la produce el trabajo y el trabajo asalariado de quien manufactura mercancías de consumo, que son las que permiten que existan semejantes parásitos en el sector financiero para “facilitar” las transacciones y el consumo. La producción de mercancías y el consumo no necesitan al sector financiero en verdad, pero se les ha facilitado el camino para hacerse dueños de la moneda y del crédito. Así mediante el endeudamiento y el rentismo se ha desarrollado un monstruo que ejerce su poder por sobre gobiernos y pueblos enteros. El empobrecimiento que estos parásitos crean no solo afecta a los países “en vías de desarrollo” sino a las grandes masas de sus pueblos. En Estados Unidos había una clase media del 70 por ciento al final de la segunda guerra y hoy es menos del 34 por ciento. Por eso políticos como Bernie Sanders pueden parecer muy simpáticos con esas mayorías, pero son solo señuelos para atraer votos hacia el partido demócrata.
Europa, que era la meca del estado benefactor hoy enfrenta el empobrecimiento acelerado gracias a esas “sanciones” que destruyen su propio bienestar. Muchas empresas de Europa se verán forzadas a cerrar. El robustecimiento del sector financiero se construye con la reducción del sector público y Europa tiene mucho para privatizar. Muchas de esas empresas alemanas o europeas terminaron con la mayoría de sus acciones en manos de firmas de Wall Street. De otro lado, verán cómo pueden convertir a los países de Europa del este y de la vieja unión soviética en el productor de bienes de consumo que llegaban antes de Asia. Eso se traduce en ser los nidos de la inversión de la manufactura y el lugar de los salarios bajos con energía barata que aún no saben de dónde vendrá. Tal parece que volverán a una segunda edad media.
Descubre más desde Movimiento Ñin Negrón
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.









