Separación e Independencia

Por Reynaldo Morales

En días recientes, durante la convención del partido republicano en Texas se aprobó
una resolución para pedirle a la legislatura del estado que apruebe un referéndum para
las elecciones generales del 2023, que incluya una consulta a los tejanos de si deben
proclamar su independencia. Pero la noticia va más allá, y nos dice, el profesor
derecho y gobierno, así como director de estudios constitucionales de la Universidad de
Texas en Austin, Richard Albert, declaró que Texas puede declarar su independencia hoy
mismo pero que eso equivale a una declaración de guerra. Véase “Texas y referéndum
de separación, ¿Se avecina guerra civil en EEUU?” HispanTV 06/21/22.
Advertí en el artículo anterior (Juego de Palabras) que esta situación económica
podría llevar a estados ricos a solicitar la separación de los Estados Unidos. Estos

estados ricos no aspiran a correr la suerte del resto de la nación.

Pero el propósito, según el título del artículo, es hablar de separación y libre
autodeterminación. Reclamar la independencia y la separación es y no es lo mismo. En
ambos casos hay derecho a la libre determinación, pero con ciertas diferencias
fundamentales. En los casos de Kosovo, Crimea, las repúblicas gemelas del Donbás
(RPD Y RPL), Escocia, Cataluña y Texas tienen en común el hecho de que son
acciones de secesión y comúnmente se aborda el asunto como uno donde debe haber
consentimiento del estado del cual se desprende ese territorio. Por eso se llama
secesión y sus promotores se les llama separatistas porque promueven separar parte
del territorio nacional. En el caso de Puerto Rico, así como lo fue en las Filipinas, se
trata de pueblos ocupados militarmente y por la fuerza. Por lo tanto, no es un
desprendimiento de parte del territorio de la nación ocupante porque se trata de una
posesión que no forma parte de la metrópoli. Así lo reconocen sus propias actuaciones,
jurisprudencia y leyes, que somos el pueblo de Puerto Rico.
Para el derecho internacional, la soberanía de ese pueblo ocupado debe ser restituida porque le asiste el derecho a la libre autodeterminación e independencia.

Anteriormente les dije que serían pueblos coloniales aquellos territorios separados
geográficamente y distintos étnica o culturalmente del país que los administra por vía
de la ocupación militar. En los casos de secesión, esos pueblos (porque cabe la
posibilidad de que sean pueblos cultural y étnicamente distintos) no son geografías
separadas y ocupadas por la fuerza, o sea no son colonias. Aunque en el caso Kosovo
se reconoce (muy controversial) por parte del tribunal de derecho internacional público
la declaración unilateral a la secesión sin consentimiento del estado original. Un claro
precedente, pero ahí se manifestó la OTAN y los Estados Unidos que solo necesitan la
fuerza de las armas aun cuando no les asiste el derecho o la razón. Ese no es nuestro caso porque no somos separatistas sino independentistas.

Ya había discutido en el artículo Las colonias no se anexan los imperios, la diferencia
entre independentistas y separatistas para propósitos de familiarizarnos con la jerga
legal del derecho internacional. Pero lo otro que quiero destacar es la expresión del
Profesor Richard Albert, que con suma sencillez declara que la independencia se
puede proclamar y se declara ese mismo día sin mayores formalismos. Eso solo
requiere de la voluntad de los pueblos a ser soberanos y libres. De modo que es
innecesaria la acción por parte del Congreso norteamericano de legislar plebiscitos o
referéndums entre fórmulas para resolver nuestro problema de estatus. Como los
ingleses con Barbados, solo deben aprobar una resolución reconociendo el derecho a
la libre autodeterminación del pueblo de Puerto Rico cuando decidamos aprobar una
resolución en nuestras cámaras legislativas proclamando nuestra independencia. Ese
es su deber como nación ocupante y ese es nuestro derecho como puertorriqueños a ser libres.

No debemos implicarnos en procesos legislativos en el congreso norteamericano,
patrocinados por congresistas norteamericanos (no importa el origen) para manipular la
opinión y la preferencia de ciertos electores de origen latinoamericano y perjudicar la
imagen de sus opositores políticos. Esas actuaciones en foros del imperio nos
distancian de los países que nos apoyan porque se ve como un rechazo al foro y al
Derecho internacional. Peor aún, contribuimos a la confusión de los que apoyan la
independencia y nos alejamos del apoyo que debemos levantar de todos los sectores
políticos para respaldar un verdadero proceso descolonizador.

Creo que esto último  tiende a separar​arnos ​ de la posición que asume el Partido
Independentista por voz del compañero Rubén Berrios Martínez en su discurso en el
festival de Claridad pasado. Me resulta trágico pensar en un recurso tan elaborado de
asambleas, consultas, delegaciones, negociaciones y luego votación directa. Nada
impide que la senadora María de Lourdes Santiago presente una resolución a los
efectos de proclamar nuestro deseo irresistible a la independencia y que en los motivos​ ​
explique porque todos los sectores políticos deben respaldar ese proceso
descolonizador. Que también se incluya como parte del programa de partido y a la vez
sea pieza fundamental de cualquier alianza con otros sectores políticos. Será
presentada hasta que se apruebe. Porque nuestro derecho a la independencia es uno
“irresistible e irreversible” como lo declara misma resolución 1514 XV de las Naciones
Unidas. Los norteamericanos no tendrán más remedio que aceptar que esa es nuestra
voluntad. Los demás países pasarán resoluciones similares reconociendo la proclama
nuestra. Esa resolución echa andar las demás acciones que necesariamente
desembocará en la independencia. Patria digna, libre y socialista. ¡Viviremos y
venceremos!


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