La corrupción es la colonia, parte II

Ayer en Puerto Rico, nación invadida y ocupada desde el 1898 por Estados Unidos, , el FBI, anunció con bombos y platillos  la creación de un grupo especial de trabajo (Task Force)  para enfrentar la corrupción.   El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), los mismos que son producto de una invasión y ocupación ilegal y corrupta, ahora se pavoneo como los paladines de la “justicia” que luchan contra la corrupción.

El FBI, una de las Instituciones más corruptas y criminales de todos los aparatos de represión y opresión estadounidense en Puerto Rico, nos dice que va a luchar contra la corrupción.  ¿Puede de verdad una institución criminal como el FBI,  combatir la corrupción?

En los Estados Unidos el “FBI” fue parte fundamental de toda la persecución política contra las organizaciones, comunidades y líderes que levantan su voz y actuaban en la lucha por las injusticias económicas y políticas de los EEUU.  Fue quien instituyó el Programa De COINTELPRO, un programa de terrorismo de estado y de persecución política en los Estados Unidos.  El “FBI” está relacionado en los asesinatos de líderes de las Panteras Negras, de Malcom X, de Martin Luther King.  El “FBI” ha estado envuelto en la persecución y represión del Movimiento de los Pueblos Originarios de los EEUU.  y que aún mantiene infinidad de prisioneros políticos como Leonard Peltier.

En Puerto Rico las acciones corruptas y criminales del FBI son también muchas.  El Programa de COINTELPRO se utilizó en nuestra nación para perseguir al Movimiento Independentista.  Este mismo FBI asesinó al Comandante Filiberto Ojeda Ríos.  El FBI ha encubierto y protegido a los sectores más retrógradas y derechistas del exilio cubano que asesinaron a Carlos Muñiz Valera, y no sería sorpresa que fueran cómplices del mismo.  Es este mismo FBI que ha sido encubridor y cómplice de los asesinatos del Cerro Maravilla.  Es el mismo FBI que se desata en persecución e intimidación contra los sectores más militantes que luchan contra la colonia en Puerto Rico. 

El FBI es la corrupción colonial.  Así que cuando dice que quiere combatir la corrupción es una expresión cínica e hipócrita. Además, el FBI, que es una imposición más del régimen colonial, no puede combatir la corrupción porque esa corrupción es parte fundamental del régimen colonial estadounidense que ellos defienden. En nuestra nación los que cometen actos de corrupción son aquellos que sirven de intermediarios para ejercer la colonia en Puerto Rico, son los dirigentes del PPD-PNP, véase los casos del alcalde de Cataño y Guaynabo City.  Esos que validan con sus discursos colonialistas la idea de que existe un gobierno propio en Puerto Rico.  El PNP y PPD son sus frankeinsteins, creación de ellos, son los que se sirven de las migajas que la economía extractivista les arroja para pagarles por los servicios que hacen al régimen colonial de Estados Unidos.

¿Por qué ahora?  Toda esta propaganda de la corrupción sirve para varios propósitos. Primero para desviar más la atención del robo sistemático que el Plan de Ajuste de Deuda con la “legalización” de una deuda ilegal, odiosa e ilegítima que pretenden imponer.  Ahí sí hay un crimen, legalizar una deuda que va empobrecer a los boricuas por generaciones por al menos los próximo 40 años. 

Segundo, reforzar la mentira de que los federales son los salvadores de Puerto Rico.  Quieren presentar la imagen que los puertorriqueños no pueden bregar con él asunto.  Olvidando que los corruptos son sus hijos, sus lacayos, sus intermediarios,  puestos ahí por ellos,  son los que implementan las medidas que crean los caldos de cultivo para la apropiación y enriquecimiento, que los del PPD-PNP esperan como paga por sus servicios.  Esto es alentado y diseñado por los mismos estadounidenses. 

De cuando en vez cuando sus discípulos más avanzados se salen del redil pues necesitan devolverlos al sendero y utilizan chivos expiatorios para dar un ejemplo y decir que ellos son los que si bregan con la corrupción.  Claro, nunca procesan a los fondos buitres o los banqueros y corporaciones que extraen billones y billones de la riqueza que generan nuestros trabajadores y nuestras trabajadoras.  Y que dicen de los millones de dólares en gastos alegres que se chupa la Junta de Control Fiscal, ¿los procesarán? ¿ Los investigarán?  Claro que no, esa corrupción les sirve a ellos, es su corrupción y adelanta sus intereses.

Tercero, esa propaganda valida la idea de que los boricuas somos incapaces de poder gobernarnos a nosotros mismos.  Es que somos corruptos por naturaleza, ese es lo que plantean.  Pero los corruptos, son sus creaciones, sus cómplices, los que son corruptos y son una ínfima parte de la gran mayoría de boricuas decentes y trabajadores.  Los boricuas no somos corruptos, son los desnaturalizados del PNP y PPD, su creación e hijos.

Una vez afirmamos casi un año atrás, que la colonia es la corrupción.  Y reafirmamos esa premisa.  Aquí la corrupción en una característica natural del régimen colonial.  Es diseñada y permitida por los mismos Estados Unidos, que son unos artistas en normalizar la corrupción institucionalmente.   Así que el que crea que el FBI va a combatir la corrupción cree en pajaritos preñaos. 

Solo desde el ejercicio de la soberanía política desde la Independencia Nacional, que es la única manera de derrocar y terminar la colonia, es lo que nos librará de la corrupción que emana de régimen colonial estadounidense. 

Así que decir NO a la corrupción es decir NO a la colonia.  Fuera los corruptos del PNP, PPD, fuera los corruptos del FBI y su colonia.

Years Of FBI Agent Crimes Detailed

February 19, 2004 / 10:03 AM / CBS/AP

An internal FBI report kept under wraps for three years details dozens of cases of agents fired for egregious misconduct and crimes, including drug trafficking, attempted murder, theft, misuse of informants and consorting with prostitutes.

The report, released Wednesday by Sen. Charles Grassley, R-Iowa, found that about one in 1,000 agents was dismissed for serious misconduct or criminal offenses by the FBI during the period examined, from 1986 to 1999. The average was between eight and nine per year.

Although the numbers were small, the FBI’s attempts to prevent the report’s disclosure from the public and Congress since its completion in June 2000 are raising questions among FBI critics about an attempt to avoid embarrassment.

Grassley, a senior member of the Senate Judiciary Committee, said in a letter Wednesday to FBI Director Robert Mueller that he was concerned about «a lack of response to the findings and recommendations, a general lack of support for the project and even efforts to prevent its completion.»

Grassley said the report «almost never saw the light of day.» It was only provided to lawmakers in July 2003, months after it was requested, and was accompanied by a Justice Department letter urging that it be kept confidential.

FBI Assistant Director Cassandra Chandler responded Wednesday, «Director Mueller is committed to undertaking the reforms necessary to strengthen the disciplinary process within the FBI and ensure that it is fair, efficient and credible.»

The report was prepared by the FBI’s Behavioral Sciences and Law Enforcement Ethics unit in an effort to identify trends among agents dismissed for serious offenses and determine if there were warning signs prior to the misconduct that led to their firings.

The report lists the circumstances — minus names, dates and locations — of more than 70 dismissals, including:

·  An agent who was abusive to his family and used his FBI weapon to shoot his wife, resulting in attempted murder charges.

·  One agent who was calling sex hot lines on FBI phones while on duty.

·  Several agents who had improper sexual relationships with confidential informants or prostitutes, sometimes in FBI vehicles. One agent pleaded guilty to manslaughter for the killing of a female informant with whom he had «an inappropriate emotional and sexual relationship.»

·  Agents who disclosed sensitive or classified material to outsiders, including representatives of foreign governments and criminal enterprises.

·  Firings stemming from drug, alcohol or gambling problems. One agent stole more than $400,000 in informant funds to feed his gambling and drinking problems; another used crack cocaine regularly and was arrested for possession of crack pipes.

·  An agent who attempted to sell cocaine to someone who turned out to be an undercover FBI agent.

The report concluded that some of these agents were hired even though a background check had revealed negative information about them. Sometimes the check itself was not thorough enough. Before their firings, some agents exhibited «markers» for potential misconduct, such as a history of emotional or psychological problems or evidence of substance abuse.

Release of the report comes amid a separate review of the way the FBI investigates employee wrongdoing and imposes discipline. That review, by former Attorney General Griffin Bell and ex-FBI executive Lee Colwell, has been completed in draft form but is not yet ready for public release, FBI officials said.

Mueller said in announcing that review that he wanted to stop «an erosion of trust» by the public in the FBI’s Office of Professional Responsibility, which has been accused of having dual disciplinary systems for supervisors and field agents and of minimizing allegations of retaliation against whistleblowers.

The report follows several high-profile embarrassments to the bureau.

Last year, former FBI agent John Connolly Jr. was convicted of protecting New England gangsters, including Whitey Bulger. A House committee concluded last year that the FBI shielded from prosecution known killers and other criminals whom it used as informants to investigate organized crime in New England.

Last April, an FBI informer, Katrina Leung, and retired FBI agent James J. Smith were arrested over charges Leung revealed important and damaging information about American counterintelligence techniques to the Chinese government. Prosecutors say Smith and a second FBI agent had long-term sexual affairs with Leung, a prominent Republican activist and successful businesswoman in Los Angeles.

In August, a Justice Department report blamed much of the damage caused by rogue FBI agent Robert Hanssen on poor oversight at the FBI.


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