“La economía mundial es la más eficiente expresión del Crimen Organizado.”
Eduardo Galeano
Debatir sobre la criminalidad y la violencia social, excluyendo la desigualdad social,
económica, política que generan las estructuras económicas en nuestra nación es estéril. Hay que partir desde la discusión de que nación-sociedad es la que aspiramos y qué sistema económico-social y que instrumento político nos permite construir e implementar esa visión de nación, justa, digna, para la gente.
Debemos desmontar la mentira de etiquetar al boricua como fracasados con respecto a lucha contra la criminalidad. Este planteamiento parte de la mentira del gobierno propio, se usa para endiosar a los “federales”, como si fueran los salvadores ante la ola criminal. Pero en la colonia: ¿Quién controla las costas? ¿Quién controla los puertos? ¿Quién tiene sofisticados sistemas de radares y de tecnología de rastreo para aviones, barcos, vagones, entre otras tecnologías? Los federales. En un archipiélago como el nuestro, donde no se producen ni drogas ni armas, es el fracaso obvio de los federales los que permiten la incesante entrada de armas y drogas a Puerto Rico. Entonces, ¿quiénes han fracasado? ¿Quiénes no hacen su trabajo? Claro, lo señalamos para puntualizar la contradicción, no puedes reclamar todo el poder y pero renunciar la responsabilidad si tienes todo el poder.
¿Porque lo permiten los federales? Porque esas actividades justifican la presencia militar-policial del imperio en Puerto Rico que es herramienta fundamental para la persecución, represión y persecución de los sectores de lucha del pueblo contra la colonia.
La criminalidad no es espontanea, es la respuesta social a variadas formas de violencia institucional disfrazadas y justificadas para perpetuar las jerarquías de desigualdad y opresión económica, política y social.
Es una violencia utilizada para proteger a las corporaciones y perpetuar el sistema de opresión colonial. Y tiene variadas expresiones esa violencia. Por ejemplo, permitir contaminar a nombre de la economía es violencia. . Normalizar la salud como negocio y legitimando la cultura de la enfermedad, es violencia; normalizare alimentos basuras, productos procesados, de baja nutrición, inundando nuestras comunidades es violencia; que se estrangule la producción local agrícola de alimentos negando la soberanía alimentaria, es violencia ; negar el acceso una educación liberadora y gratuita para todos y todas, y así crear seres humanos nuevos, y potenciar sus capacidades de creación y transformación social en la nación; es una violencia que persigue negar la dignidad, la seguridad que provee la identidad propia como un pueblo capaz de crear, trabajar, de luchar, de ser solidario, es violencia.
Si queremos enfrentar la criminalidad y la violencia social tenemos que concretizar, qué nación aspiramos a construir: una igualitaria, solidaria, proveyendo los elementos esenciales para el desarrollo integral saludable de su gente, emocionalmente, espiritualmente, intelectualmente y físicamente o una sociedad desigual y opresiva dividida por clases raciales, económicas, de género, orientación sexual, capacidad física.
Para alcanzar esa visión debemos acabar con la represión del estado y respuestas violentas y opresivas contra los sectores marginados, descartados y explotados por el sistema económico-político-social. Hay que actuar juntos, enfrentando y derrocando las medidas que legitiman la violencia institucional del estado cuyo fin es desviar la discusión de las causas de la violencia, el sistema económico colonial-capitalista.
Es fundamental un proyecto de país que elimine este sistema colonial, enajenante que tiene como esencia la explotación de nuestra gente, eso nos dará las herramientas para asumir la tarea de hacer una nación que minimice la violencia social causada por la desigualdad económica-política que es la colonia.
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