
Hoy conmemoramos en esta nación nuestra, el nacimiento de una de las mujeres indomables, indoblegables, que dio su vida entera por reivindicar a Puerto Rico. Una mujer que dejó demostró con nitidez, que la “mejor forma de decir es hacer.” Dolores Lebrón Sotomayor, Lolita Lebrón, comandante del ataque al Congreso de los Estados Unidos de América, para recordarle al mundo que Puerto Rico era una colonia.
Nació el 19 de noviembre de 1919, en Lares, ciudad del Grito. Ella, como sus compañeros en el comando armado que implementó la acción revolucionaria del ataque al congreso, ha sido reivindicados por la historia. Ofrendaron con honor y verticalidad, décadas de encarcelamiento en las mazmorras estadounidenses. Una campaña de pueblo, con el apoyo internacional, logró poner la presión política necesaria para que fueran excarcelados.
Y hace unos años ese mismo gobierno imperial, aceptó que sí, que tenían razón Don Pedro, los boricuas que creemos en la independencia, Lolita y su comando armado, El ela no había cambiado tres pepinos angolos la condición colonial de Puerto Rico, seguíamos siendo una colonia.
Ente la coyuntura actual, es necesario poder reasumir, y aprender de las lecciones que Lolita Lebrón nos enseñó con su ejemplo. Primero, el incasable compromiso de lucha de Lolita. En esto de lanzarse a luchar por la liberación de nuestra nación, no hay vacaciones, Hasta su último aliento Lolita Lebrón dedicó su vida para continuar, agitar, promover educar para concretar la independencia y descolonización de la patria.
La guía fundamental de su espiritualidad, le dejaba claro que todo aquel y aquella que luchaba por la liberación de Puerto Rico, era bienvenido, siempre que tuviera como guía fundamental un sentido de justicia, dedicación, entrega, y un sentido de sacrificio por el colectivo, por la nación. Para Lolita Lebrón lo fundamental era la liberación del pueblo y un alto sentido de justicia y solidaridad.
Lolita lebrón nos enseñó que toda acción de lucha por la independencia es justa y necesaria, desde la lucha armada, hasta la desobediencia civil pacífica, hasta el discurso y las ponencias en los foros estadunidenses, en los foros internacionales y en los foros de la nación borincana.
Con las acciones comandadas por nuestra comandante Lolita, se dieron al traste con la visión de que esta nación nuestra es dócil, es blandengue, está condenada a la esclavitud, a la dominación por fuerzas extranjeras. Ese comando valiente, arrojado nuestro, fue a las mismas entrañas del monstruo y sus acciones demostraron claramente al mundo que aquí hay babilla, que este pueblo nuestro tiene la capacidad de entregarse y entregar todo de sí por la justicia y liberación de su pueblo. Quien comando esa acción fue nuestra Lolita Lebrón.
Somos una nación, y la vida de Lolita Lebrón la dedicó para reafirmar nuestro derecho natural a la independencia y a la posibilidad de crear una nación en justicia y dignidad, a la que ella aspiraba. Hoy que conmemoramos el nacimiento de esta heroína de la nación boricana, reflexionemos y meditemos sobre nuestro compromiso y esfuerzos para continuar la gesta de Lolita Lebrón y de todos los compañeros y compañeras que han ofrendado y ofrendan su vida, su sangre con profundo amor y desprendimiento por la causa de la liberación nacional de Puerto Rico. Boriken será libre, no hay dudas al respecto, y creemos que la mejor forma de honrar a nuestros ancestros, a nuestros dedicados y comprometidos luchadores revolucionarios, es recordar, que aquí nadie se rinde, que aquí nadie claudica; que hemos de mandar al mismo carajo al nuevo-viejo embeleco colonial, la Junta de control fiscal; que hemos de utilizar todos los medios disponibles para expulsar al gringo y sus instituciones coloniales-imperiales de nuestra nación. Que hemos de sumarnos con entusiasmo y alegría por la liberación y reivindicaciones de justicia y dignidad en “Nuestra América.”
¡VIVA LOLITA LEBRÓN!
¡VIVA PUUERTO RICO LIBRE!
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